10 mar. 2017

Carta a mi futuro marido.

Vale, romperé yo el hielo: hola

Me llamo Pilar y te escribo esto con 21 años. El 10/03/2017. Encantada.

Sé que no nos hemos visto todavía y que no sé cuando lo haremos ni donde, solo espero que no falte demasiado.

Tampoco sé de qué color tendrás los ojos ni si serás rubio o moreno, ¡ni dónde vivirás! Porque tengo la maravillosa sensación de que serás de fuera: Roma, Australia, California...

(que sea California, que sea California, que sea California...)


Lo que sí sé es que eres una persona muy paciente, cariñoso e inteligente,que te gusta viajar tanto como a mí y seguramente en este punto de la relación ya habremos cogido muchos aviones juntos.

También sé que eres maduro y abierto de mente, que sabes respetar y querer, que no eres egoísta ni egocéntrico. Que sabes hacerme reír y hacerme sentir especial. Que sabes demostrar que me quieres, aunque no me lo digas a todas horas. Y sobre todo, que eres sincero. Siempre y ante todo.

Lo único que puedo ofrecerte es mi amor incondicional, así que si vas a compartir el resto de tu vida conmigo, por favor, que sea siempre con la verdad por delante.

Como ya he dicho antes, sé que eres paciente. ¿Que por qué? Porque conmigo es necesario: para sobrellevar mis elecciones inesperadas de un nuevo hobby, mis ganas continuas de viajar a mil sitios, mis mañanas haciendo horarios que nunca voy a cumplir, mis "he pensado que..." cada media hora, mis cambios de humor, mis días malos y días de regla (que no son lo mismo), para aguantar que te diga que te quiero hasta aburrirte, para escucharme berrear la nueva canción de Justin, y hablarte, como si me fuera la vida en ello, de mi nuevo descubrimiento... sea cual sea, y sobre todo prepárate para mis noches filosóficas.
Definitivamente, tienes un don. Gracias.

También, porque aunque a lo mejor no te guste, sabes darme ese tiempo para mí que tanto necesito.
Sabes que me gusta ir de compras sola, que la cocina es mi territorio cuando empiezo a cocinar, que me puedo pasar días enteros leyendo, sin hablar con nadie y pensando en la historia hasta que acabo el libro y corro a contarte lo que me ha parecido, que puedo pasar días sin usar el whatsapp... Y que eso jamás significará (si no te lo he dicho ya) que me pasa algo contigo.

Ya sabes que soy muy casera: puedo pasar dos días sin salir de casa, mi mejor plan es peli/serie, pizza y manta, me encanta estar con los míos y prefiero mil veces tomar unas cañas o una cena en casa a salir de fiesta.
Tendremos opiniones distintas, pero espero que el gusto por esto lo compartamos.

También tengo que decirte que tienes la sonrisa más maravillosa del mundo.

¡Ah! Y no me gusta el futbol, lo siento.

Además algo que me encanta saber, es que no te importa lo que piense la gente de fuera. Que las únicas opiniones que te importan son las de los tuyos.

Espero que tu familia te quiera tanto como les quiero yo a ellos. Te aseguro que la mía también lo hace.

Y hablando de familia...

Siempre he querido tener dos hijos. Aunque tengo la sensación de que caerá alguno más. Seremos una gran familia.

Seguramente tengamos un perro y algún que otro animal más. Y dime por favor, que vivimos en la playa...

Sé que me quieres, sé que tienes ganas de ser feliz conmigo porque ¡¿hola?! estamos casados. Jamás pensé que llegaría este día, a pesar de que ha sido uno de los más esperados de mi vida. Así que gracias por hacer muchos de mis sueños realidad.

Tengo que decirte que en este punto de mi vida, siento una cierta aversión a los hombres, así que siento decirte que vas a tener que esforzarte más de lo normal. Pero te prometo que valdrá la pena, así que no te rindas. Por favor. Lo vamos a conseguir.

Te espero.

P.

6 mar. 2017

Os hago update de todos los sitios en los que me podéis encontrar:

- Blog de textos y reseñas de libros: http://diariodecarriebradshaw.blogspot.com.es

- Canal de Youtube sobre ser aupair, recetas y más: https://www.youtube.com/channel/UCQEQaQkNkPeApcAMnwqqdmg

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- Instagram de recetas y guÍa gastronómicahttps://www.instagram.com/laultimamadrid

- Novelas fanfichttps://www.wattpad.com/233827787-nunca-digas-nunca-historia-de-una-belieber-epílogo

- Twitter personalhttps://twitter.com/itsmtngro

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2 mar. 2017

I wish.

No me importa pasar las horas muertas en el aeropuerto, porque hay muchas primeras veces en ellos. Tanto para mí, como para el resto.
Porque cada minuto me da la oportunidad de imaginar para quién serán las flores que lleva aquel chico, a quién esperará esa chica que graba expectante en la puerta de llegadas, adónde irá esa persona que como yo, lleva más de dos horas sentada en la silla de al lado, o si todos los que subirán en un rato a su avión tendrán a alguien esperándoles a su llegada...
Hoy me he dado cuenta realmente de lo mucho que me apasionan los aviones, los viajes y los aeropuertos. Mucho más de lo que ya lo hacían.
Los aviones son unas máquinas complejas llenas de ¿cuantas? ¿200 vidas?... máquinas llenas de vida, de historias, de sueños, de corazones rotos, de nuevas oportunidades, de familias destrozadas, de injusticia, de miedos... máquinas que incluso algunas veces son capaces de quitarte toda esa vida que te creías con derecho a vivir eternamente como si fueras invencible.
Me parecen realmente poderosos.
Y decir que tengo un tatuaje de un avión "porque me gusta volar" no tiene nada que ver con lo que de verdad me transmite.
Siento admiración.
Dicen que viajar es lo único que pagas con dinero que te hace verdaderamente rico, y no puedo estar más de acuerdo.
Tengo muchos planes en mi vida. Una vida "nómada" que aunque no se guíe por los estándares habituales, sé que me va a dar muchas cosas buenas y que me va a enseñar a ser una persona de la que estaré realmente orgullosa, que dejará de darle importancia a nimiedades y seguirá valorando aún más lo que de verdad LE importa.

10 feb. 2017

Far far away.

Iba a empezar este post hablando de las relaciones a distancia, y he descubierto que las peores son las que se tienen con uno mismo.

Hay momentos en los que te alejas de ti y te sientes perdido. Sientes que no estás siguiendo el camino correcto, que te estás tomando una pausa innecesaria, que estás perdiendo el tiempo. Sientes que estás defraudando a todo el mundo. Y eso, señores, duele más que cualquier otra cosa.

Pero ¿sabéis qué?
Llamadme ingenua, inmadura o lo que queráis: yo sigo creyendo en el destino.

Y sé también, que tomar un camino más largo no significa que no vayas a llegar a tu meta. Sea la que sea.
Sé que si tienes que ser algo en la vida, lo serás. Cueste lo que cueste. Todas las decisiones que tomes en la vida te llevarán a ello, las veas correctas o no. Y una vez allí dirás: Esto era, y mereció la pena.

Y no me digo esto a mí misma para justificar mis recientes decisiones, sino porque realmente creo que todos tenemos un destino. Un destino que se forma con todos los pasos que damos a lo largo de nuestra vida, con todas las frases que decimos, los gestos, la gente a la que despreciamos, a la que queremos y a la que amamos, (que no es lo mismo), con todos los viajes y todos los '¿y si...?' que nos decidimos a cumplir.

Y puede parecer que lo estás haciendo mal, pero tienes mucha vida por delante para hacer lo que se debe hacer. Lo que siempre te han dicho que debías hacer. Porque ¿qué pasa con lo que realmente quieres? Jamás estará mal lanzarse a cumplir tus metas, sean las que sean. La vida es muy larga. Y si no lo fuera, al menos la habrás terminado haciendo lo que te gusta.

Por eso hoy, llego a dos conclusiones: 

que sentirse perdido por decidir cambiar de rumbo, tomar las riendas de tu vida, y cumplir todos tus propósitos es una gran tontería. Aunque admisible debido a toda la mierda que te mete la sociedad en la cabeza acerca de "lo correcto y lo que todo el mundo hace para "ser feliz" y tener una vida completa". Lo cual se resume en: pasarte mitad de tu vida sentado en una silla haciendo caso a un señor que te cuenta cosas que no te van a servir para nada, mientras piensas que algún día serás tú ese señor al que hagan caso; para acabar de nuevo sentado en una silla, un poco más cómoda quizás, la otra mitad de tu vida, haciéndole caso a otro señor aún peor que el anterior y ganando una miseria para tener dos hijos, un coche, una hipoteca, una mujer y ningún principio y/o propósito más que no convertite en un señor gordo y feo, y no ser despedido.

Y la segunda conclusión a la que he llegado hoy, es que todo este tema me indigna tanto que he perdido completamente el hilo de lo que realmente os quería contar. 
Que es que, aunque llevo diciendo mucho tiempo que odio las relaciones a distancia (sin haber vivido ninguna más que las que he tenido conmigo misma alguna que otra vez), me he dado cuenta de que cada vez hay más gente que se conoce por redes sociales y que tienen relaciones satisfactorias. Muy a mi pesar, ya que para mí eso es más un retroceso social que un avance. 
He visto como la sociedad ha avanzado conforme lo ha hecho la tecnología, y que lo único que se necesita para tener una relación satisfactoria es confianza. Aunque sea a miles de kilómetros de distancia. 
Y además vuelvo al tema del destino: quizás la persona que te corresponde vive al otro lado del mundo. Si es así, todo se pondrá de vuestra parte para juntaros. 
Aunque no os lo van a dar todo hecho: que funcione o no ya depende de vosotros.

Y lo mismo con uno mismo. Y con la vida.

Confianza, esfuerzo y ganas, muchas ganas.
Yo las tengo... ¿y tú?

23 dic. 2016

2017, mismos sueños y diferentes errores. ¿O es al revés?

Ya he vivido veintiún fines de año, y unos cuantos fin del mundo. También he pensado un par de veces que la vida se acababa porque ese dolor me acabaría matando, y ha habido gente que ha huido de mi vida llevándose un poco de ella consigo. 

Ya he vivido veintiún fines de año y como cada diciembre sigo pensando en si estoy haciendo bien las cosas. 
En si estoy viviendo de una forma que vaya a hacer sentirse a mi familia orgullosa de mí. A mis amigos, felices de tenerme a su lado. Y a mi pareja paseando de la mano por la calle, con ganas de que la gente sepa con quién está. 

Pero la verdad es que no: Hay poca familia, menos amigos y ninguna pareja. 

Y es que no sé lo que estoy haciendo y eso es lo que más me gusta. Que me equivoco al menos dos veces al día. Que fallo. Que repito de curso, acabo relaciones y dejo cosas sin terminar. Que no tengo prisa. Que no hago lo que los demás quieren que haga. Que no vivo acorde con lo que se ve bien. Ni se me va la vida por conseguir un papel que acredite que he pasado otros cuatro, cinco o seis años de mi vida haciendo como que estudiaba algo que no me va a servir para nada. Que no me gusta esta sociedad, ni su forma de pensar, ni sus prejuicios. Que prefiero estar sola a mal acompañada. Y es que una foto en Instagram no te va a hacer más feliz. Nunca entenderé a la gente que vive rodeada de personas por pura apariencia y realmente están solos. 

La verdad es que soy más de amigos que de familia. Y ya no me quedan muchos de ninguno de los dos. Que la gente se muere, se enfada, se escapa entre tus manos y a ti no te queda más remedio que seguir viviendo. 

Que me gusta ir al cine sola, quedarme en casa dos días seguidos, ver películas de llorar para llorar, empezar proyectos solo por la ilusión de creer que todo es posible. 

Me han hecho perder la fe, pero siempre tendré esperanza. En el amor, en las personas, en la vida. 

Llevo veintiún fines de año pensando que el siguiente será mejor, que tendré suerte. 
Pero la suerte no existe. 

La respuesta a todo es hacer lo que realmente quieres hacer, aun a riesgo de cagarla. Aunque no sepas hacia dónde te va a llevar. Por que no hay fallos, sino lecciones. Porque quedarte en casa protegido no te va a hacer más feliz. Ni seguro. Hay que caerse para aprender a levantarse. 

La vacuna de la vida es la indiferencia. Es pensar que no gustarle a la gente está bien, porque estás haciendo las cosas como a ti te gustan y no como esta sociedad de mierda te ordena. 
La vacuna de la vida es querese a uno mismo y no esperar toda la vida a que alguien lo haga por ti. 

Viaja a riesgo de quedarte sin dinero. Sé sincero. Sé selectivo. Aprende a ver que nadie es imprescindible y que siempre habrá alguien capaz de apoyarte y quererte más que ese gilipollas. No te quedes sin hacer cosas por no tener compañía. Sal de fiesta aunque sepas que al día siguiente no podrás moverte. Hazte a la idea de que la gente no sabe comprometerse. Así que ama aunque no sea para siempre porque nunca sabes si él también es uno de los que aún no ha perdido la esperanza. Conoce gente nueva. Preguntate cosas sin sentido. Escribe. Lee. Canta. Vive

Feliz Navidad. 

22 nov. 2016

Tu A, mi X.

El amor: el gran problema de mi vida. 


Creo que quien me ha hecho, ha decidido que ser una de las personas más románticas del mundo, y la menos afortunada en este ámbito, era una magnífica idea. 

Y dicen que soy diferente: más sentida, más romántica. Que se agradece ver que hay personas que todavía creen y son capaces de comprometerse. 
Una soñadora empedernida. 

Todo esto me parece un poco contraproducente, porque se supone que tendría que ser algo bueno... ¿no?

Lo importante de esto es que además de saber que no, que no lo es; la vida me ha dado la magnífica cualidad de ser "una soñadora literal". De tener una imaginación de caballo y de poder escribirlo después. 

Hoy he soñado con el: mi A de tu azul, mi miedo y mi X más compleja. 

Era un principio nervioso e ilusionado. Unos ojos cautivadores, unas manos capaces de tocar también mi interior hecho mástil, dos corazones de seis cuerdas y tres besos más que inocentes. 
Era un sueño. 

Noche cerrada en Madrid. Nieve. Triángulo amoroso no recíproco. 
Él enamorado de mí, yo de ti, y tú... ¿Tú de quién?
"De mi no, eso seguro. No tengo tan buena suerte."

Pero ¿y si? ¿Sabrías llevar bien que las cosas salgan como esperas?

Era nuevo, nuestro, inesperado...

Escondidos tras las casetas de madera de Ópera. Tan escondidos como lo que llevaba por dentro. 
O llevo. 
Porque era todo,
pero sobre todo era eso: 
un sueño. 

14 nov. 2016

Ya no.

Hace mucho que no hablamos, así que seguramente veas esto tan fuera de lugar, como veías todo lo que hacía antes. 
Y no, no vengo a echarte nada en cara. 

Han pasado... ¿cuánto? ¿tres meses? Y ya no sé si se me ha hecho largo o no, porque hubo un momento en el que por supervivencia, paré ese reloj que me recordaba una y otra vez lo lejos que estabas de mí. 

No quiero darte pena, ni hacerte sentir mal... pero ¿recuerdas qué era lo que más nos caracterizaba? 
Que podíamos hablar. 
Teníamos la necesidad de compartir los logros con el otro aunque lleváramos meses sin vernos, y de explicar y reexplicar todo lo que teníamos en nuestras cabezas, para hacernos más cercanos. Más transparentes. 

¿Crees que fue eso lo que acabó con nosotros?

No sé por qué no volvemos. 
Por qué no intentamos continuar con esta historia que parecía hecha a medida. 
Por qué. 
Por qué decidimos dejar de luchar y de creer que la vida nos juntó por una razón. 
Por qué tú y yo ya nunca más. 

Hoy te he visto, ¿sabes? 
Y no me he querido acercar a ti, porque ya no eras tú. 
Te he mirado a lo lejos con ese abrigo que tanto te gustaba y las prisas que llevabas siempre camino a Moncloa, pero no te he reconocido. 
No eras tú. Y ya no había un nosotros. 

Supongo que te escribo esto para despedirme. 
Por eso de que tienes que pasar página y dejar de pensar en lo que te hace daño para que esa mala suerte que parece perseguirte, se vuelva a ir. 

Como tú. 

Porque hay trenes que solo pasan una vez 
Así que, queridos pasajeros: Última parada, te quise.

En junio, octubre y septiembre hubo un nosotros. 
En abril y diciembre no quedaban ni las cenizas de mi cuerpo ardiente cada vez que me tocabas. 

Y los amortiguadores en los que tanto confiábamos, dejaron de funcionar. 

No sé por qué no volvemos...
pero he decidido que ya no necesito saberlo. 

15 oct. 2016

La extrañeza de ser natural.

Ayer me preguntaron que si hacía mucho que era rubia y mi cabeza comenzó a pensar tanto que me he visto en la necesidad de escribir esto. 

Antes vivía en mi zona de confort. Un día me levanté decidida a cambiar mi vida y a ser feliz conmigo misma y dejar de serlo solo para los demás. 

Soy muy sentida ¿sabéis? Y creo que todos conocéis mi odio a mi ciudad natal. 
¿Que por qué? Porque es todo superficialidad, engaño, falsedad y envidia. 
Parece que nuestra generación ve mejor intentar destruir los sueños del de al lado, que comenzar a cumplir los suyos. 


Como os decía, mis dos últimos años en Zaragoza terminaron por agotarme y decidí comenzar ese cambio en mi vida tiñiéndome de rubia. 

Dicen que siempre, cuando pasa algo drástico en tu vida, lo primero que te cambias es el pelo.

Después todo lo demás vino solo: dejar de sobrepensar, pasar todas las páginas que llevaba acumuladas, hacer lo que me apeteciera sin pensar en el qué dirán, ser sincera, ser yo misma... En definitiva, comencé a ser todo eso que o no os gusta u os parece una completa locura. 

Por eso mismo sé que iba por el camino correcto.

¿Y qué venía a deciros?

Pues que son las 5 de la mañana, llevo tres horas despierta porque hoy no es uno de mis mejores días y aquí estoy, iluminada. 
Y es que no todos los días son buenos. A veces ni siquiera un efecto puede disimular eso que SIENTES. Pero ¿y qué?
¡No es el final!

Estoy cansada de ver todos los días lo felices que parecéis ser. ¿Y qué pasa con todo lo demás?
Hay personas que son puro 'postureo'.
Y mirad que odio esa palabra, pero es la única que puede definirlo. 
Y ojo, que no quiere decir que no se puedan subir fotos de lo que haces, pero NO HAGAS LO QUE HACES PARA PODER SUBIR UNA FOTO. 
¿Entendéis la diferencia?

Me estoy yendo del tema. 

En definitiva, lo único que os quería decir es que las personas son más que un conjunto, una caña o un viaje. También sentimos. Y no me creo que seáis siempre felices porque eso no existe. La felicidad son momentos. Instantes. Y también se pasa mal. 
Sed naturales, es lo único que os va a sacar de esta. 

Y que como ya he dicho antes, aunque hoy no sea tu día y parezca que pasar otro invierno sola va a ser el peor de tus problemas, pasará.

"Los finales también tienen un principio, lo que pasa es que no siempre lo sabemos ver a tiempo."

Sentid, vivid, llorad, amad. ¡Cometed locuras, joder, que la vida está para eso: para vivirla!

23 sept. 2016

Si pudiera cambiar mi mundo...
Si pudiera cambiar mi mundo, pediría que esos ojos marrones que me encantan no dejaran de mirarme nunca.
Lucharía cada día por hacerte ver que quizás sí.
Soñaría con el día en el que te dieras cuenta de que estás irrevocablemente enamorado de mí. 
Si pudiera cambiar mi mundo, intentaría demostrarte cada día lo mucho que me importas. Lo mucho que te quiero. Aunque creo que mis ojos lo dicen por mí cada vez que me miras, y mi sonrisa permanente o esas ganas de escucharte cuando me dices que no crees en para siempres, pero que hasta entonces seré yo. 
Y es que tú me enseñaste el valor de los hechos. Que no es necesario decir te quiero para hacerlo y que una foto en Instagram no significa nada. 
Ahora lo sé. 
Sé que soy feliz porque no necesito compartirlo. Sé que soy feliz por ese tú y yo que nadie entiende, ni siquiera nosotros mismos. 
Y sobre todo sé que soy feliz porque un día, no sé muy bien por qué, decidiste querer estar, entre comillas, conmigo. 
Y con eso me basta. 
Y digo entre comillas porque las etiquetas no importan, porque estamos solos: tú, yo, y estas ganas infinitas de quererte. Y eso es suficiente. No necesitamos ponerle nombre. 
Si pudiera cambiar mi mundo, solo pediría un día más a tu lado, cada día, para seguir viviendo esta historia con -seguro- final inesperado pero que nos dejará muchas veces en las que recordemos con una sonrisa lo mucho que vivimos juntos. 
Y no sé si algún día me enamoraré de ti, pero cuando lo haga, dame por perdida. 
El amor es droga y tú mis efectos secundarios. 
¿Y sabes qué? Pienso que jamás seré suficiente para ti. Por eso que dices de que ni soy tu prototipo ni el amor de tu vida. 
Pienso que por mucho que lo intentara, no conseguiría que te enamoraras de mí, pero también pienso que esto que llevo por dentro me hará seguir queriendo luchar, vivir y quererte. Todos los días que tengamos. 
Y que pase lo que tenga que pasar, que como ya te dije una vez: yo lo hice todo queriendo.
Si pudiera cambiar mi mundo, te pediría un beso, un segundo, una caricia, un abrazo. Y lo guardaría para siempre aquí, en esta cajita roja y latente que tengo en mi pecho donde un día, hace mucho tiempo, te hiciste hueco y rey. 
En realidad no lo necesito: cambiar mi mundo. Porque tú estás en él y eso es razón suficiente para querer mantener esto, tal y como está, aun sin entenderlo, todo el tiempo posible. 

6 sept. 2016

Sé mis domingos.

Supongo que después de tanto tiempo, lo que nos pasa es que nos hemos acostumbrado a la idea de que nos queremos querer. A lo mejor ni siquiera es cierto.
Pero también creo que si no lo intentamos nunca, esta idea nos seguirá consumiendo durante el resto de nuestras vidas: ¿y si...?

Sé que no te gusta esto: las redes sociales. Pero ya sabes que este Blog es mi rincón de pensar. Es sentirse protegida, tranquila y sola aun estando rodeada de gente. Además ¿sabes qué? Casi todos los que lo leen dicen que no llegan a comprender mis historias. Por eso escribo tranquila sobre nosotros, porque es una historia que nadie nunca logrará entender si no son tú y yo.

Lo que quería decirte hoy, muy por encima, es que te echo de menos. Y que tengo miedo.
Y es que dicen que el miedo es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de hacer lo que tienes que hacer.
Y yo no sé si quererte es lo que tengo que hacer ahora mismo, es más, no lo creo. Pero sé que tengo ganas de que me desordenes la vida un poco más. Tengo ganas de que seas mis viernes y mis domingos. Y también esos momentos de latidos acelerados. Incluso mis lágrimas y el abrazo de después. Y si no funciona, te prometo que jamás me arrepentiré de nada.

Es un camino muy largo... ¿quieres recorrerlo conmigo?




''- ¿Te quedarás conmigo? 

+ ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? ¿Para estar todo el tiempo discutiendo? 
- Eso es lo que hacemos, discutir. Tú me dices cuando soy un maldito arrogante y yo te digo cuando das mucho la tabarra, y lo haces el noventa y nueve por ciento del tiempo. Sé que no puedo herir tus sentimientos porque tienen un promedio de dos segundos de rebote y otra vez vuelves a la carga. 
+ ¿Entonces qué? 
- Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre. Tú y yo, todos los días. ¿Harías algo por mí? Por favor, imagina tu vida dentro de treinta o cuarenta años, ¿cómo la ves? Si es junto a ese hombre, vete. Te largaste una vez y lo soportaré otra si creyera que es lo que quieres, pero jamás tomes la vía fácil. 
+ ¿A qué vía te refieres? No hay ninguna fácil, haga lo que haga alguien acabará sufriendo. 
- ¿Podrías dejar de pensar en lo que quieren los demás? Incluso olvida lo que yo quiero y lo que él quiere o lo que tus padres quieren. ¿Tú qué quieres?"