30 dic. 2014

Fechas.

Mi vida es como una escalera de las antiguas: 
esas que rezuman tiempo y recuerdos, 
que parecen tan cansadas como cansan 
y que te sonríen, 
a pesar de las grietas. 
La vida, en general, cuesta. 

Cuesta subir, llegar, cumplir tus sueños... 
y cuesta también mantenerla serena, continua, sin golpes. 
Eso es imposible. 
La vida da hostias y caricias, 
quieras o no. 
La vida también son números:

años, dinero, kilómetros, fechas...
Fechas importantes o no tanto, 

fechas que te marcan 
y que marcan un principio, un final, o que crean comienzos eternos.
Tú, 30
Eres mi fecha, y mi principio.... 

Ya va un mes.
Brindo por no tener que dejar de contarlos nunca.

J.

Hubo una vez
que tuve todo cuanto quise:
amor y amigos;
después se esfumó igual de rápido que vino.

Todo se volvió negro,
me obcequé.
Parecía que se hubiera acabado el mundo.
(¡Qué gran mentira!)
Parecía que jamás iba a ser feliz de nuevo.

Hubo una vez,
hace alrededor de dos años,
que pedí un deseo.

Yo sabía que ibas a aparecer,
tarde o temprano.

Alguien que me quisiera,
a pesar de mis defectos.
Alguien que me diera la mano,
cuando yo no pudiera sostenerme sola.
Alguien que me calentara el corazón
en los meses más fríos.

Lo que no sabía es que fuera a ser aquí.
Lo que no sabía es que la decisión de irme de Madrid,
fuera a cambiarme la vida.
Completamente.

Hubo una vez,
hace un par de meses,
que volví a tener todo lo que quería tener:
un grupo de amigas
(de las de verdad).

Hubo una vez,
hace un par de semanas,
que volví a tener todo lo que
(a pesar de todo)
siempre había querido tener:
tú.

Ya no es igual,
ahora he crecido,
cambiado
y aprendido.

Hace un par de semanas me encontraba,
desde hacía un par de años,
indefensa,
sin corazón pero con ganas de querer,
sin fuerza pero con mil sueños en mi cabeza,
con un nuevo yo
y sin ti.

Has sido el mejor regalo,
jamás pensé que el año fuera a acabar tan bien.
Has sido el mejor antídoto,
jamás pensé que pudiera gritar de nuevo y sin miedo '¡SOY FELIZ!'
Has sido el mejor beso,
el mejor comienzo
(y el más inesperado).

Han sido tus ojos,
tus labios
y sonrisa,
tus palabras,
tus 'te quiero',
tus ganas de un nosotros.

Ha sido el ver,
a los tres días,
el miedo a un adiós en tus ojos
(esos ojos que me tienen cautivada)
lo que ha hecho volverme completamente loca por ti.

Ha sido,
la calidez de tus manos,
la que ha hecho sobrellevar el otoño del cuerpo,
y el invierno del corazón.

Han sido mis miedos arrancados de raíz,
tus labios,
y mis ganas de ti.

Somos nosotros,
a secas,
y un largo porvenir.



Por muchas navidades más.
Te quiero J.

21 dic. 2014

Recuentos y cuenta atrás.

Día 21 de diciembre,

¿Hoy acaba el otoño o empieza el invierno?
Supongo que la respuesta, roza el parecido a la frase esa que todos conocemos de 'ver el vaso medio lleno o medio vacío', ¿no?

Para mí termina algo increíble.
Supongo que los años pares me dan suerte, o que me dan miedo las cosas nuevas y me preparo para que termine de verdad algo increíble... no sé, y nunca lo sabré, porque cada año me pasa lo mismo.

Para mí hoy empieza el invierno.

Invierno que se ha creado para pasar en compañía,
invierno que conlleva la Navidad,
Navidad que significa familia, cenas, regalos, perdones  y esperanza;
sobretodo esperanza,
y recuentos.

Este 2014 se resume en personas,
personas como tú, como ellos y como yo,
que no solo os he conocido, reído y llorado,
sino que también he logrado encontrarme a mí misma.

El año empezó en Madrid de forma difícil, aún sin haber superado miedos, ni olvidado las cosas que hacían daño. Todo era debilidad. Y entonces me di cuenta, de que eso no era nada si vosotras estabais ahí.

Supongo que tú, Cristina, me ayudaste a madurar, a darme cuenta de las cosas, a no aguantar tanto tiempo (porque luego eso se convierte en holocausto), sino en aclararlo todo poco a poco y con calma. Lo importante, es que seguimos juntas, y siempre será así.

Sara, Lorena y Esther; mis tres pilares. Son solo dos años juntas ¿verdad? Quizá tres. No llevo las cuentas, pero es que con vosotras los años se hacen siglos. Hemos pasado tantísimas cosas juntas...
Jamás olvidaré todo lo que distéis por salvarme de aquel mal año, por buscar hacerme reír, sacarme a la calle y estar siempre conmigo. Gracias.

Gema, María, Cristina, Laura, Vanesa, Andrea, César, Juanlu... personas que pase el tiempo que pase sé (y sabéis) que siempre vamos un apoyo mutuo, que siempre vamos a estar ahí y que aunque pasen los años en los reencuentros pareceré que solo han sido unos pocos días.

Fer, creo que has sido la historia más rara y divertida que tengo para contar. ¿Seguimos a la espera de los 12 meses? Gracias por las risas, que siempre vienen bien.

Después, en la otra punta del país os tengo a vosotras:
Nika y Bea, mis columnas, pilares, pilastras y todo tipo de elementos sustentantes habidos y por haber. Ya son muchos años juntas, a pesar de la distancia. ¡Y que bonito es poderos sentir aquí a mi lado aunque para veros haya que cruzar el charco, o medio este de España!
Gracias, por aguantarme, por hacer del Whatsapp algo útil, por las cartas, los reencuentros, las sorpresas... por ser vosotras mismas, por ser algo real, por ayudarme a superar esa mala racha, por estar conmigo en el peor momento, y por ese abrazo que pudimos darnos que me supo a gloria.
Nika, contigo solo han sido 20 minutos, pero parece toda una eternidad; y Bea, veranos, conciertos, carnavales... de año en año y de lugar en lugar, pero son momentos que me dan la vida.
Y gracias por esa historia que siempre cuento: una película, o un tweet; comienzos muy raros de algo muy especial.

En verano hice dos cosas que me cambiaron la vida:

Un curso, un preparativo, un entrante a mi futuro; donde conocí a personas que a parte de compartir la vocación de la carrera, se han hecho piezas clave y con las que he compartido risas, historias (de risa) y momentazos: Isa y Pau.
Paula, tú eres mis palabras, poesía y sentimiento, e Isa, tú eres la mejor compañera de sueños cumplidos, empezando por el MOMAD y acabando por la Vogue, (o esperemos).
En ese curso también aparecieron dos grandes amigos, de esos con los que compartes todo y que luego te aleja la distancia, pero que siempre es un placer volver a ver; y gente muy diferente, con muchas formas de ver la vida, la carrera y el presente (que es lo importante), y que me han abierto los ojos.
Sobretodo en ese curso, me encontré con alguien excepcional. Una maestra de la vida. Alguien que me enseñó, que 'el que sabe donde va, siempre llega', y a la que le debo mis fuerzas para querer cumplir mis planes, para poder estar en Mi Sitio y para poder ser lo que quiero ser. Gracias por ayudarme a conseguir mi sueño.

Y en verano, también tomé una decisión realmente importante: Abandonar Madrid.
Madrid que es ruido, independencia, moda, novedad, tiempo fugaz, personas, yo.
Madrid que me ha acogido durante 5 años, 5 larguísimos años, que me ha enseñado, amamantado, hecho crecer y madurar.
Fue una decisión muy complicada, que me daba un miedo infinito (por eso de temer las cosas que no conoces), pero de la que jamás me voy a arrepentir.

Aquí, en mi casa, en mi ciudad he conocido a gente como Paula, Bea, Alex, Sergio, Alodia, Pilar, Ele, Carol y algunos más, que me han recibido de una forma increíblemente acogedora; y luego, están Rebecca y él.
Rebecca, perfecta amiga y mejor persona, que me ha entendido, apoyado, hecho olvidar y reír. Que hace que cada paseo, poema, foto y compra, deje de ser material y pase a ser un recuerdo. ¡Qué grande es eso! Gracias por decidir venir aquí, por acabar en mi clase y en mi vida.
Y luego, por último, y no por eso menos importante (aunque no hace falta que lo diga porque ya lo sabes), está él, tú, Juan.
Que no se si seguir creyendo que es cosa del destino, casualidad o simplemente la vida; pero que sé que eres el mejor regalo que me podrían hacer en este momento. Eres un invierno compartido, miedos superados, semanas que parecen meses, besos que dan la vida, ganas de más (y por más me refiero a los días por vivir, que parecen pocos si estás conmigo). Gracias, gracias de verdad.
Te tienes que saber esto de memoria: lo que siento.
Me da igual.
No voy a cansarme de decirte que me has salvado el corazón.
No te vayas.

Y bueno, que me voy del tema.

Hoy empieza el invierno, abrigaos bien la sonrisa que no enferme.




19 dic. 2014

Porque te lo mereces más que nunca.

A ti, que este año has pasado mil penurias para llegar a fin de mes.
A ti, que te encanta gastar dinero.
A ti, que estás enamorado de 'La Chica'.
A ti, que este año te han roto los esquemas y has vivido sin pensar.
A ti, que tus mejores noches son con un café y un buen libro.
A ti, que tienes diez décimos de Lotería colgados de la bruja de la suerte.
A ti, que crees.
A ti, que odias San Valentín, los capirotes, el frío y los dramas; pero que sueñas con familias reunidas y ramos de rosas.
A ti, que encuentras tu casa en su hombro.
A ti, que tienes unos ojos que dan sentido.
A ti, que te parece que la suerte está de tu parte.
A ti, que estás a dieta pero te encantan los polvorones.
A ti, que Papá Noel aún sigue llamando a tu puerta.
A ti, que empiezas a sentir la Navidad dos meses antes.
A ti, que te encanta hacer regalos pero no quieres verles la cara cuando los abren por si no les gustan.
A ti, que adoras el calor pero te encanta que nieve.
A ti, que vas al centro de la ciudad solo por ver las luces y el gran belén de la plaza.
A ti, que un abrazo te parece el mejor abrigo.
A ti,
a ti,
y a ti también.


Porque te lo mereces más que nunca,

Feliz Navidad.

15 dic. 2014

¿Crees en el destino?

Creo en tus ojos,
en tu risa,
en ti.

Creo en tener que esperar,
y en querer tener todo en el momento.

Creo en la vida
y en la muerte,
no en el antes
ni en el después (de la vida y de ti).

Creo en la música,
en el cine,
en los libros
y en la fotografía.
Todos representan ambas realidades: 
la querida y la existente.

Creo en el poder conocer a alguien por sus letras,
creo en las miradas tristes,
en los besos apasionados,
en los abrazos sin permiso,
en el dolor de una lágrima,
la pasión de un arañazo,
el odio de un grito
y los nervios de las uñas mordidas.

Creo en el amor,
a pesar de todo.

Creo en ver a una persona,
una y otra vez,
en las miradas,
en las sonrisas,
los encuentros,
el destino 
y dejarse llevar.

Sí, creo en el destino.

Creo que todo pasa por algo,
que una persona puede cambiarte la vida
y hacerte feliz.

Creo en ti,
en el efecto que provocas sobre mí,
y creo en nosotros.

Creo que dormir abrazada a ti es una forma increíble de sobrevivir,
que recaer, si es en querer, no es tan malo;
creo que mis ganas me van a llevar a sitios increíblemente mágicos,
creo en fallar y perdonar (o en no fallar nunca),
en aguantar sin soltarnos nunca la mano (ni la vida),
en la pasión
y en los por si acaso.

Creo en querer tener fuerza para querer,
y en tenerla para empezar a vivir.

Sí, creo en el destino;
y sí,
creo en ti.


9 dic. 2014

Madrid y reflexiones varias, de un viaje necesario.

A veces encuentras tesoros en sitios recónditos, 
y otras, 
los tesoros se convierten en personas,

o en lugares.



























¿Sabes en cuántas fotos de desconocidos tenemos que salir?
Pues lo mismo con la vida.













Mañanas calientes,

de café frío,
de despedidas,
de autobuses,
de amor incondicional,
de abrazos,
de libros,
de futuro,
de nosotros,
de quererte.








Atrévete a vivir.
Con frío.
Con poco.
Contigo.































Párate a pensar un momento en todo lo que ha pasado desde hace diez años, hasta aquí. Solo diez años. Incluso quizá sean demasiados. Pongamos cinco.
¿Qué es lo mejor y lo peor que te ha pasado desde entonces?
Pensad. Cada uno tendrá su respuesta; la mía es esta: el amor.
El amor me ha dado, me ha quitado y me ha enseñado. No sabría que porcentaje es mayor, si el bueno o el malo. 
Mi pregunta es.... ¿Si una vez se perdió, hay que intentar recuperarlo? Y si eso fuera así... ¿creéis que hay personas que sepan querer a pesar de las cicatrices que deja el amor de los demás?







A amarte, o a Marte. Pero contigo.

Esperar,
siempre.

A ti,
a algo,
a todo,
a nada,
a morir,
a querer,
a sobrevivir,
a alcanzar,
a cumplir,
a saber,
a probar,
a ganar,


A - mar -te

4 dic. 2014

100 días sin ti.

Día veinte

¡Por fin! Mañana te veo,
aunque...
han cambiado muchas cosas.


Ya no soy la de antes,
ahora soy feliz:

ya no tengo los ojos tristes,
ni la sonrisa caída,
ni las ganas de querer a borbotones.
Ahora he vuelto a querer,
a sonreír,
a creer.

A pesar de todo,
queda un día.

Siento tener que decirte adiós.




O quizá no.

4 de diciembre de 2014


3 dic. 2014

La gente va a lo seguro,
a lo posible,
a lo esperado.

Yo no.

A mí me encanta dejarme llevar,
porque en ocasiones,
ser así me lleva a cosas increíblemente magníficas.

Esta vez ha sido más que eso,
esta vez me ha llevado a algo mejor,
a ti.

(Notemarchesnunca.)

Que tú.

Que cuando todo vaya mal,
estés tú.

Que cuando no sepa hacia dónde ir,
me cojas la mano y me lleves contigo.

Que me beses,
siempre,
rápido,
continuo.

Que me mires con esos ojos que me encantan,
que me embeben,
me cautivan,
me dominan,
y me someten a ti;
y me hagas creer que no existe
nada malo,
más allá de ese color y estas paredes.

Que me abraces,
en los días fríos,
y me cubras con tu continuo calor,
porque me encanta sentirme así:
segura,
a salvo,
en tus brazos.

Y también así:
feliz,
viva,
en ti.

2 dic. 2014

Y con diciembre, llegaste tú.

El frío, diciembre y tú. 
Todo a la vez. 
No creo que haya regalo más bonito 
que tus ojos.
Ni forma más sencilla 
de apagar este frío, 
que tu risa. 
Ni manera más sensata de vivir, 
que tú.

25 nov. 2014

100 días sin ti.

Notas adjuntas

¿Sabes? Ni si quiera voy a seguir escribiéndote.

¿Quieres recordar lo que pasó los días siguientes a este?
Tú dejaste de escribirme,
yo dejé de quererte.
Nunca volvimos a saber el uno del otro hasta la semana pasada: 30 de junio del 2015
La semana pasada nos reencontramos, nos tomamos un café acompañado de unas galletas y mucha indiferencia, y luego nos fuimos cada uno por nuestro lado.
Como siempre,
como hasta hoy.

Supongo que me parecía interesante que supieras que este diario era para conocer todo lo que sentía en aquel entonces en el que el amor parecía de cristal y realmente importante,
pero no.
No lo es.

Y nunca lo será.

A veces, es mejor irse. No se puede forzar algo que no tiene futuro. A veces, quedarse es ir demasiado lejos.



2 de julio de 2015

100 días sin ti.

Día quince

Ya van quince días sin ti, (o quizá más, pero supongo que tardé un poco en asimilarlo),
y no es que según pasan los días mis sentimientos por ti disminuyan, no;
lo que pasa es que conforme pasan los días, me doy cuenta de todo lo que has estado jugando conmigo, con mi sonrisa, con mis lágrimas y con mi corazón. Y me doy cuenta de el pasatiempo que esto ha sido para ti.
Gracías, aunque ya sea demasiado tarde, gracias por ayudarme a ver las cosas claras.

Gracias por irte de mi vida.

Un día lloré,
pero todavía no sabía el favor que me estabas haciendo.


29 de noviembre de 2014

Odio y amor, o solo odio.

Cuando te preguntaron por tu fin de semana ,
contestaste ' ocupado y divertido'...
¿Sabes que contesté yo?
No, no lo sabes. No hubo respuesta.
Fue demasiado tedioso como para explicarlo con palabras.
Y ya no solo por el curso,
que se me está haciendo realmente largo,
sino porque tu recuerdo me consume.

Cada día es un día menos para verte,
y un día más de odio.

Odio estar lejos,
odio que no me eches de menos,
que no te afecte,
odio que no me escribas
y que te sea insignificante.

Odio confiar en ti,
soñar contigo,
leerte,
escucharte,

y que todo esto sea lo lejos,
en las sombras.

Estoy aquí ¿sabes?

Lo odio:
que no me leas,
que no me busques,
que no me veas,
que no me quieras.



23 nov. 2014

100 días sin ti.

Día catorce

Hoy vuelves a marcharte con tus letras,
de mi vida,
de mis ojos,
de mis manos,
y (no) de mi corazón.

A tus palabras, tus ganas y tu sonrisa,
se las ha llevado el viento,
y a noviembre,
que está solo,
entre el siempre y el jamás,
le ha dado por jugar con nuestra historia.

Tengo frío,
¿por qué no vienes y me abrazas,
y hacemos como que las cosas,
las buenas,
sí que son verdad?


Yo aún sigo aquí,
acostumbrándome a tus cambios,
a los míos,
y a los del cielo.

Has conseguido que casi no me afecte que te marches,
y solo quedan diez días para verte de nuevo...

Puede que el 'casi' llegue al 'del todo' justo a tiempo.

Sería una pena.
Confiaba en esto,
y aun lo hago,
pero solo en ti.

O más bien no,
no confío en ti,
confío en tu corazón:
en que gane esa lucha,
cuerpo a cuerpo,
con tu cabeza y tus putos convencionalismos,
y que por una vez,
hagas lo que quieres,
lo que sientes.

El amor.



(En todos los aspectos.)




28 de noviembre de 2014

22 nov. 2014

¿Y si los 'quizás' fueran lo único que nos queda?

Sal o azúcar,
blanco o negro,
cerca o lejos,
querer u odiar,
fuerte o débil,
seguro o inseguro,
claro u oscuro,
frío o calor,
bonito o feo,
caro o barato,
legal o ilegal,
corrupto o ... 
corrupto,
aprobado o suspenso,
aceptado o denegado,
posible o imposible.

Todo o nada.


¿Por qué todo el mundo se aferra a los extremos?
¿Por qué nadie es capaz de ver que quizá...?

A veces es bueno tener esperanza,
porque la esperanza es el punto intermedio a la vida,
y los puntos intermedios son bonitos:

como el lunar a mitad de tu espalda,
o el no saber del todo si te quiero,
o levantarnos abrazados en mitad de la cama de tus padres.

Que sí,
todavía quedan cosas por hacer que no sabes que puedes conseguir.

Cree en los 'quizá'.
Pueden salvarte la vida,
y el amor.

100 días sin ti.

Día trece

Me duelen los ojos del empeño que pongo en cerrarlos,
por que solo te veo cuando sueño,
y quiero hacerlo cada segundo del día.

Echo de menos tus besos cálidos,
tu mano protectora sobre la mía, 
tus ojos calmos absorbiendo cada segundo,
y su brillo cuando me decían que me querías,
tu sonrisa tranquila e inocente,
tus abrazos,
que dan la vida,
y ganas,
y fuerza...

Todo de ti.

Porque estás, a 360km, 
estás ausente,
estás perdido,
y te has rendido.

No lo hagas.
Aún quedan cosas bonitas.


Aún quedas tú.



27 de noviembre de 2014

21 nov. 2014

'Pauesía.'

Dejo escrito,
hasta que la lluvia lo emborrone,
que te quiero 
y que lo haré para siempre,
como hasta hoy.

20 nov. 2014

100 días sin ti.

Día doce

Doce días llevo sin ti,  
y doce días quedan para verte.

No puedo saber si saldrá bien,
no quiero mirarte a los ojos y autodestruirme,
ni deslumbrarme con tu sonrisa mientras te escucho decir cosas que,
sinceramente,
nunca entiendo;
porque solo me centro en el sonido de tu voz.

Ojalá tu voz me acompañara a la cama,
y formara parte de mis sueños,
y de mi vida.

Ojalá tu voz me acariciara la espalda,
me susurrara 'te quiero',
y paseara por mi cuerpo,
como lo hace por ti: de la cabeza, al cuello,
y del cuello, a tu boca.

Ojalá.

Por pedir, que no quede ¿no?
Que no se vive de sueños, pero todos esperamos que el amor nos salve algún día,

y soñar contigo también es una forma de amar.

Aunque duela.



26 de noviembre de 2014

19 nov. 2014

100 días sin ti.

Día once

Solo quedan dos semanas para volver a verte,
verte y tocarte,
abrazarte y (quizás) besarte,
hablar, perdonar,
prometer y cumplir.

Solo quedan dos semanas para tú,
(ti, te),
conmigo.




25 de noviembre de 2014