23 nov. 2014

100 días sin ti.

Día catorce

Hoy vuelves a marcharte con tus letras,
de mi vida,
de mis ojos,
de mis manos,
y (no) de mi corazón.

A tus palabras, tus ganas y tu sonrisa,
se las ha llevado el viento,
y a noviembre,
que está solo,
entre el siempre y el jamás,
le ha dado por jugar con nuestra historia.

Tengo frío,
¿por qué no vienes y me abrazas,
y hacemos como que las cosas,
las buenas,
sí que son verdad?


Yo aún sigo aquí,
acostumbrándome a tus cambios,
a los míos,
y a los del cielo.

Has conseguido que casi no me afecte que te marches,
y solo quedan diez días para verte de nuevo...

Puede que el 'casi' llegue al 'del todo' justo a tiempo.

Sería una pena.
Confiaba en esto,
y aun lo hago,
pero solo en ti.

O más bien no,
no confío en ti,
confío en tu corazón:
en que gane esa lucha,
cuerpo a cuerpo,
con tu cabeza y tus putos convencionalismos,
y que por una vez,
hagas lo que quieres,
lo que sientes.

El amor.



(En todos los aspectos.)




28 de noviembre de 2014

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