13 nov. 2014

A 360 km.


Distancia. Deseo.
La echa de menos.
Discusión.

Pasa un mes, otro, otro más.

Distancia. Amor. Celos.
Discusión.

Todavía no son nada.

Distancia y una pantalla.
Distancia y tiempo perdido
Discusión.

Te quiero, ¿lo sabes?


Discusión.


Estoy mal, muy mal; y lo pago con ella.
Muy, muy mal.
Lo siento.

Discusión.


Pasan los días: uno, dos, veinte...
Hoy viene a Madrid.

Un paso, dos. ¡Qué guapa está!
Tres, cuatro. Me mira y no sonríe.
Triste peligro.

¿Estás contento?, me dice.
Sus ojos rojos me encogen el corazón.
Ya estoy aquí.
Y me voy.

¡Laura, espera!, grito.
La pierdo.
No, por Dios..., no.
Por favor.
No.

¡Plás! Bofetón.
¡Suéltame! No quiero verte más.
Lo siento.

Y se va.

Pasan los meses: uno, dos, cinco...
¿La llamo?

Pasan los meses: ocho, diez...
La llamé.

- Hola
- ¿Qué quieres?
- Lo siento...
- Es tarde.
- Venga, Laura...- suplico – Perdóname
- No. Me hundiste.
- Lo sé. Cada día me atormento por ello.
- Te quise, Raúl. Mucho.
- En pasado...
- Sí, en pasado.

Y colgó.
Se acabó.


Me quiso.
Te quiero.


Suerte.

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