15 dic. 2014

¿Crees en el destino?

Creo en tus ojos,
en tu risa,
en ti.

Creo en tener que esperar,
y en querer tener todo en el momento.

Creo en la vida
y en la muerte,
no en el antes
ni en el después (de la vida y de ti).

Creo en la música,
en el cine,
en los libros
y en la fotografía.
Todos representan ambas realidades: 
la querida y la existente.

Creo en el poder conocer a alguien por sus letras,
creo en las miradas tristes,
en los besos apasionados,
en los abrazos sin permiso,
en el dolor de una lágrima,
la pasión de un arañazo,
el odio de un grito
y los nervios de las uñas mordidas.

Creo en el amor,
a pesar de todo.

Creo en ver a una persona,
una y otra vez,
en las miradas,
en las sonrisas,
los encuentros,
el destino 
y dejarse llevar.

Sí, creo en el destino.

Creo que todo pasa por algo,
que una persona puede cambiarte la vida
y hacerte feliz.

Creo en ti,
en el efecto que provocas sobre mí,
y creo en nosotros.

Creo que dormir abrazada a ti es una forma increíble de sobrevivir,
que recaer, si es en querer, no es tan malo;
creo que mis ganas me van a llevar a sitios increíblemente mágicos,
creo en fallar y perdonar (o en no fallar nunca),
en aguantar sin soltarnos nunca la mano (ni la vida),
en la pasión
y en los por si acaso.

Creo en querer tener fuerza para querer,
y en tenerla para empezar a vivir.

Sí, creo en el destino;
y sí,
creo en ti.


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