21 dic. 2014

Recuentos y cuenta atrás.

Día 21 de diciembre,

¿Hoy acaba el otoño o empieza el invierno?
Supongo que la respuesta, roza el parecido a la frase esa que todos conocemos de 'ver el vaso medio lleno o medio vacío', ¿no?

Para mí termina algo increíble.
Supongo que los años pares me dan suerte, o que me dan miedo las cosas nuevas y me preparo para que termine de verdad algo increíble... no sé, y nunca lo sabré, porque cada año me pasa lo mismo.

Para mí hoy empieza el invierno.

Invierno que se ha creado para pasar en compañía,
invierno que conlleva la Navidad,
Navidad que significa familia, cenas, regalos, perdones  y esperanza;
sobretodo esperanza,
y recuentos.

Este 2014 se resume en personas,
personas como tú, como ellos y como yo,
que no solo os he conocido, reído y llorado,
sino que también he logrado encontrarme a mí misma.

El año empezó en Madrid de forma difícil, aún sin haber superado miedos, ni olvidado las cosas que hacían daño. Todo era debilidad. Y entonces me di cuenta, de que eso no era nada si vosotras estabais ahí.

Supongo que tú, Cristina, me ayudaste a madurar, a darme cuenta de las cosas, a no aguantar tanto tiempo (porque luego eso se convierte en holocausto), sino en aclararlo todo poco a poco y con calma. Lo importante, es que seguimos juntas, y siempre será así.

Sara, Lorena y Esther; mis tres pilares. Son solo dos años juntas ¿verdad? Quizá tres. No llevo las cuentas, pero es que con vosotras los años se hacen siglos. Hemos pasado tantísimas cosas juntas...
Jamás olvidaré todo lo que distéis por salvarme de aquel mal año, por buscar hacerme reír, sacarme a la calle y estar siempre conmigo. Gracias.

Gema, María, Cristina, Laura, Vanesa, Andrea, César, Juanlu... personas que pase el tiempo que pase sé (y sabéis) que siempre vamos un apoyo mutuo, que siempre vamos a estar ahí y que aunque pasen los años en los reencuentros pareceré que solo han sido unos pocos días.

Fer, creo que has sido la historia más rara y divertida que tengo para contar. ¿Seguimos a la espera de los 12 meses? Gracias por las risas, que siempre vienen bien.

Después, en la otra punta del país os tengo a vosotras:
Nika y Bea, mis columnas, pilares, pilastras y todo tipo de elementos sustentantes habidos y por haber. Ya son muchos años juntas, a pesar de la distancia. ¡Y que bonito es poderos sentir aquí a mi lado aunque para veros haya que cruzar el charco, o medio este de España!
Gracias, por aguantarme, por hacer del Whatsapp algo útil, por las cartas, los reencuentros, las sorpresas... por ser vosotras mismas, por ser algo real, por ayudarme a superar esa mala racha, por estar conmigo en el peor momento, y por ese abrazo que pudimos darnos que me supo a gloria.
Nika, contigo solo han sido 20 minutos, pero parece toda una eternidad; y Bea, veranos, conciertos, carnavales... de año en año y de lugar en lugar, pero son momentos que me dan la vida.
Y gracias por esa historia que siempre cuento: una película, o un tweet; comienzos muy raros de algo muy especial.

En verano hice dos cosas que me cambiaron la vida:

Un curso, un preparativo, un entrante a mi futuro; donde conocí a personas que a parte de compartir la vocación de la carrera, se han hecho piezas clave y con las que he compartido risas, historias (de risa) y momentazos: Isa y Pau.
Paula, tú eres mis palabras, poesía y sentimiento, e Isa, tú eres la mejor compañera de sueños cumplidos, empezando por el MOMAD y acabando por la Vogue, (o esperemos).
En ese curso también aparecieron dos grandes amigos, de esos con los que compartes todo y que luego te aleja la distancia, pero que siempre es un placer volver a ver; y gente muy diferente, con muchas formas de ver la vida, la carrera y el presente (que es lo importante), y que me han abierto los ojos.
Sobretodo en ese curso, me encontré con alguien excepcional. Una maestra de la vida. Alguien que me enseñó, que 'el que sabe donde va, siempre llega', y a la que le debo mis fuerzas para querer cumplir mis planes, para poder estar en Mi Sitio y para poder ser lo que quiero ser. Gracias por ayudarme a conseguir mi sueño.

Y en verano, también tomé una decisión realmente importante: Abandonar Madrid.
Madrid que es ruido, independencia, moda, novedad, tiempo fugaz, personas, yo.
Madrid que me ha acogido durante 5 años, 5 larguísimos años, que me ha enseñado, amamantado, hecho crecer y madurar.
Fue una decisión muy complicada, que me daba un miedo infinito (por eso de temer las cosas que no conoces), pero de la que jamás me voy a arrepentir.

Aquí, en mi casa, en mi ciudad he conocido a gente como Paula, Bea, Alex, Sergio, Alodia, Pilar, Ele, Carol y algunos más, que me han recibido de una forma increíblemente acogedora; y luego, están Rebecca y él.
Rebecca, perfecta amiga y mejor persona, que me ha entendido, apoyado, hecho olvidar y reír. Que hace que cada paseo, poema, foto y compra, deje de ser material y pase a ser un recuerdo. ¡Qué grande es eso! Gracias por decidir venir aquí, por acabar en mi clase y en mi vida.
Y luego, por último, y no por eso menos importante (aunque no hace falta que lo diga porque ya lo sabes), está él, tú, Juan.
Que no se si seguir creyendo que es cosa del destino, casualidad o simplemente la vida; pero que sé que eres el mejor regalo que me podrían hacer en este momento. Eres un invierno compartido, miedos superados, semanas que parecen meses, besos que dan la vida, ganas de más (y por más me refiero a los días por vivir, que parecen pocos si estás conmigo). Gracias, gracias de verdad.
Te tienes que saber esto de memoria: lo que siento.
Me da igual.
No voy a cansarme de decirte que me has salvado el corazón.
No te vayas.

Y bueno, que me voy del tema.

Hoy empieza el invierno, abrigaos bien la sonrisa que no enferme.




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