23 dic. 2016

2017, mismos sueños y diferentes errores. ¿O es al revés?

Ya he vivido veintiún fines de año, y unos cuantos fin del mundo. También he pensado un par de veces que la vida se acababa porque ese dolor me acabaría matando, y ha habido gente que ha huido de mi vida llevándose un poco de ella consigo. 

Ya he vivido veintiún fines de año y como cada diciembre sigo pensando en si estoy haciendo bien las cosas. 
En si estoy viviendo de una forma que vaya a hacer sentirse a mi familia orgullosa de mí. A mis amigos, felices de tenerme a su lado. Y a mi pareja paseando de la mano por la calle, con ganas de que la gente sepa con quién está. 

Pero la verdad es que no: Hay poca familia, menos amigos y ninguna pareja. 

Y es que no sé lo que estoy haciendo y eso es lo que más me gusta. Que me equivoco al menos dos veces al día. Que fallo. Que repito de curso, acabo relaciones y dejo cosas sin terminar. Que no tengo prisa. Que no hago lo que los demás quieren que haga. Que no vivo acorde con lo que se ve bien. Ni se me va la vida por conseguir un papel que acredite que he pasado otros cuatro, cinco o seis años de mi vida haciendo como que estudiaba algo que no me va a servir para nada. Que no me gusta esta sociedad, ni su forma de pensar, ni sus prejuicios. Que prefiero estar sola a mal acompañada. Y es que una foto en Instagram no te va a hacer más feliz. Nunca entenderé a la gente que vive rodeada de personas por pura apariencia y realmente están solos. 

La verdad es que soy más de amigos que de familia. Y ya no me quedan muchos de ninguno de los dos. Que la gente se muere, se enfada, se escapa entre tus manos y a ti no te queda más remedio que seguir viviendo. 

Que me gusta ir al cine sola, quedarme en casa dos días seguidos, ver películas de llorar para llorar, empezar proyectos solo por la ilusión de creer que todo es posible. 

Me han hecho perder la fe, pero siempre tendré esperanza. En el amor, en las personas, en la vida. 

Llevo veintiún fines de año pensando que el siguiente será mejor, que tendré suerte. 
Pero la suerte no existe. 

La respuesta a todo es hacer lo que realmente quieres hacer, aun a riesgo de cagarla. Aunque no sepas hacia dónde te va a llevar. Por que no hay fallos, sino lecciones. Porque quedarte en casa protegido no te va a hacer más feliz. Ni seguro. Hay que caerse para aprender a levantarse. 

La vacuna de la vida es la indiferencia. Es pensar que no gustarle a la gente está bien, porque estás haciendo las cosas como a ti te gustan y no como esta sociedad de mierda te ordena. 
La vacuna de la vida es querese a uno mismo y no esperar toda la vida a que alguien lo haga por ti. 

Viaja a riesgo de quedarte sin dinero. Sé sincero. Sé selectivo. Aprende a ver que nadie es imprescindible y que siempre habrá alguien capaz de apoyarte y quererte más que ese gilipollas. No te quedes sin hacer cosas por no tener compañía. Sal de fiesta aunque sepas que al día siguiente no podrás moverte. Hazte a la idea de que la gente no sabe comprometerse. Así que ama aunque no sea para siempre porque nunca sabes si él también es uno de los que aún no ha perdido la esperanza. Conoce gente nueva. Preguntate cosas sin sentido. Escribe. Lee. Canta. Vive

Feliz Navidad. 

22 nov. 2016

Tu A, mi X.

El amor: el gran problema de mi vida. 


Creo que quien me ha hecho, ha decidido que ser una de las personas más románticas del mundo, y la menos afortunada en este ámbito, era una magnífica idea. 

Y dicen que soy diferente: más sentida, más romántica. Que se agradece ver que hay personas que todavía creen y son capaces de comprometerse. 
Una soñadora empedernida. 

Todo esto me parece un poco contraproducente, porque se supone que tendría que ser algo bueno... ¿no?

Lo importante de esto es que además de saber que no, que no lo es; la vida me ha dado la magnífica cualidad de ser "una soñadora literal". De tener una imaginación de caballo y de poder escribirlo después. 

Hoy he soñado con el: mi A de tu azul, mi miedo y mi X más compleja. 

Era un principio nervioso e ilusionado. Unos ojos cautivadores, unas manos capaces de tocar también mi interior hecho mástil, dos corazones de seis cuerdas y tres besos más que inocentes. 
Era un sueño. 

Noche cerrada en Madrid. Nieve. Triángulo amoroso no recíproco. 
Él enamorado de mí, yo de ti, y tú... ¿Tú de quién?
"De mi no, eso seguro. No tengo tan buena suerte."

Pero ¿y si? ¿Sabrías llevar bien que las cosas salgan como esperas?

Era nuevo, nuestro, inesperado...

Escondidos tras las casetas de madera de Ópera. Tan escondidos como lo que llevaba por dentro. 
O llevo. 
Porque era todo,
pero sobre todo era eso: 
un sueño. 

14 nov. 2016

Ya no.

Hace mucho que no hablamos, así que seguramente veas esto tan fuera de lugar, como veías todo lo que hacía antes. 
Y no, no vengo a echarte nada en cara. 

Han pasado... ¿cuánto? ¿tres meses? Y ya no sé si se me ha hecho largo o no, porque hubo un momento en el que por supervivencia, paré ese reloj que me recordaba una y otra vez lo lejos que estabas de mí. 

No quiero darte pena, ni hacerte sentir mal... pero ¿recuerdas qué era lo que más nos caracterizaba? 
Que podíamos hablar. 
Teníamos la necesidad de compartir los logros con el otro aunque lleváramos meses sin vernos, y de explicar y reexplicar todo lo que teníamos en nuestras cabezas, para hacernos más cercanos. Más transparentes. 

¿Crees que fue eso lo que acabó con nosotros?

No sé por qué no volvemos. 
Por qué no intentamos continuar con esta historia que parecía hecha a medida. 
Por qué. 
Por qué decidimos dejar de luchar y de creer que la vida nos juntó por una razón. 
Por qué tú y yo ya nunca más. 

Hoy te he visto, ¿sabes? 
Y no me he querido acercar a ti, porque ya no eras tú. 
Te he mirado a lo lejos con ese abrigo que tanto te gustaba y las prisas que llevabas siempre camino a Moncloa, pero no te he reconocido. 
No eras tú. Y ya no había un nosotros. 

Supongo que te escribo esto para despedirme. 
Por eso de que tienes que pasar página y dejar de pensar en lo que te hace daño para que esa mala suerte que parece perseguirte, se vuelva a ir. 

Como tú. 

Porque hay trenes que solo pasan una vez 
Así que, queridos pasajeros: Última parada, te quise.

En junio, octubre y septiembre hubo un nosotros. 
En abril y diciembre no quedaban ni las cenizas de mi cuerpo ardiente cada vez que me tocabas. 

Y los amortiguadores en los que tanto confiábamos, dejaron de funcionar. 

No sé por qué no volvemos...
pero he decidido que ya no necesito saberlo. 

15 oct. 2016

La extrañeza de ser natural.

Ayer me preguntaron que si hacía mucho que era rubia y mi cabeza comenzó a pensar tanto que me he visto en la necesidad de escribir esto. 

Antes vivía en mi zona de confort. Un día me levanté decidida a cambiar mi vida y a ser feliz conmigo misma y dejar de serlo solo para los demás. 

Soy muy sentida ¿sabéis? Y creo que todos conocéis mi odio a mi ciudad natal. 
¿Que por qué? Porque es todo superficialidad, engaño, falsedad y envidia. 
Parece que nuestra generación ve mejor intentar destruir los sueños del de al lado, que comenzar a cumplir los suyos. 


Como os decía, mis dos últimos años en Zaragoza terminaron por agotarme y decidí comenzar ese cambio en mi vida tiñiéndome de rubia. 

Dicen que siempre, cuando pasa algo drástico en tu vida, lo primero que te cambias es el pelo.

Después todo lo demás vino solo: dejar de sobrepensar, pasar todas las páginas que llevaba acumuladas, hacer lo que me apeteciera sin pensar en el qué dirán, ser sincera, ser yo misma... En definitiva, comencé a ser todo eso que o no os gusta u os parece una completa locura. 

Por eso mismo sé que iba por el camino correcto.

¿Y qué venía a deciros?

Pues que son las 5 de la mañana, llevo tres horas despierta porque hoy no es uno de mis mejores días y aquí estoy, iluminada. 
Y es que no todos los días son buenos. A veces ni siquiera un efecto puede disimular eso que SIENTES. Pero ¿y qué?
¡No es el final!

Estoy cansada de ver todos los días lo felices que parecéis ser. ¿Y qué pasa con todo lo demás?
Hay personas que son puro 'postureo'.
Y mirad que odio esa palabra, pero es la única que puede definirlo. 
Y ojo, que no quiere decir que no se puedan subir fotos de lo que haces, pero NO HAGAS LO QUE HACES PARA PODER SUBIR UNA FOTO. 
¿Entendéis la diferencia?

Me estoy yendo del tema. 

En definitiva, lo único que os quería decir es que las personas son más que un conjunto, una caña o un viaje. También sentimos. Y no me creo que seáis siempre felices porque eso no existe. La felicidad son momentos. Instantes. Y también se pasa mal. 
Sed naturales, es lo único que os va a sacar de esta. 

Y que como ya he dicho antes, aunque hoy no sea tu día y parezca que pasar otro invierno sola va a ser el peor de tus problemas, pasará.

"Los finales también tienen un principio, lo que pasa es que no siempre lo sabemos ver a tiempo."

Sentid, vivid, llorad, amad. ¡Cometed locuras, joder, que la vida está para eso: para vivirla!

23 sept. 2016

Si pudiera cambiar mi mundo...
Si pudiera cambiar mi mundo, pediría que esos ojos marrones que me encantan no dejaran de mirarme nunca.
Lucharía cada día por hacerte ver que quizás sí.
Soñaría con el día en el que te dieras cuenta de que estás irrevocablemente enamorado de mí. 
Si pudiera cambiar mi mundo, intentaría demostrarte cada día lo mucho que me importas. Lo mucho que te quiero. Aunque creo que mis ojos lo dicen por mí cada vez que me miras, y mi sonrisa permanente o esas ganas de escucharte cuando me dices que no crees en para siempres, pero que hasta entonces seré yo. 
Y es que tú me enseñaste el valor de los hechos. Que no es necesario decir te quiero para hacerlo y que una foto en Instagram no significa nada. 
Ahora lo sé. 
Sé que soy feliz porque no necesito compartirlo. Sé que soy feliz por ese tú y yo que nadie entiende, ni siquiera nosotros mismos. 
Y sobre todo sé que soy feliz porque un día, no sé muy bien por qué, decidiste querer estar, entre comillas, conmigo. 
Y con eso me basta. 
Y digo entre comillas porque las etiquetas no importan, porque estamos solos: tú, yo, y estas ganas infinitas de quererte. Y eso es suficiente. No necesitamos ponerle nombre. 
Si pudiera cambiar mi mundo, solo pediría un día más a tu lado, cada día, para seguir viviendo esta historia con -seguro- final inesperado pero que nos dejará muchas veces en las que recordemos con una sonrisa lo mucho que vivimos juntos. 
Y no sé si algún día me enamoraré de ti, pero cuando lo haga, dame por perdida. 
El amor es droga y tú mis efectos secundarios. 
¿Y sabes qué? Pienso que jamás seré suficiente para ti. Por eso que dices de que ni soy tu prototipo ni el amor de tu vida. 
Pienso que por mucho que lo intentara, no conseguiría que te enamoraras de mí, pero también pienso que esto que llevo por dentro me hará seguir queriendo luchar, vivir y quererte. Todos los días que tengamos. 
Y que pase lo que tenga que pasar, que como ya te dije una vez: yo lo hice todo queriendo.
Si pudiera cambiar mi mundo, te pediría un beso, un segundo, una caricia, un abrazo. Y lo guardaría para siempre aquí, en esta cajita roja y latente que tengo en mi pecho donde un día, hace mucho tiempo, te hiciste hueco y rey. 
En realidad no lo necesito: cambiar mi mundo. Porque tú estás en él y eso es razón suficiente para querer mantener esto, tal y como está, aun sin entenderlo, todo el tiempo posible. 

6 sept. 2016

Sé mis domingos.

Supongo que después de tanto tiempo, lo que nos pasa es que nos hemos acostumbrado a la idea de que nos queremos querer. A lo mejor ni siquiera es cierto.
Pero también creo que si no lo intentamos nunca, esta idea nos seguirá consumiendo durante el resto de nuestras vidas: ¿y si...?

Sé que no te gusta esto: las redes sociales. Pero ya sabes que este Blog es mi rincón de pensar. Es sentirse protegida, tranquila y sola aun estando rodeada de gente. Además ¿sabes qué? Casi todos los que lo leen dicen que no llegan a comprender mis historias. Por eso escribo tranquila sobre nosotros, porque es una historia que nadie nunca logrará entender si no son tú y yo.

Lo que quería decirte hoy, muy por encima, es que te echo de menos. Y que tengo miedo.
Y es que dicen que el miedo es eso que te pasa por dentro cuando estás a punto de hacer lo que tienes que hacer.
Y yo no sé si quererte es lo que tengo que hacer ahora mismo, es más, no lo creo. Pero sé que tengo ganas de que me desordenes la vida un poco más. Tengo ganas de que seas mis viernes y mis domingos. Y también esos momentos de latidos acelerados. Incluso mis lágrimas y el abrazo de después. Y si no funciona, te prometo que jamás me arrepentiré de nada.

Es un camino muy largo... ¿quieres recorrerlo conmigo?




''- ¿Te quedarás conmigo? 

+ ¿Quedarme contigo? ¿Para qué? ¿Para estar todo el tiempo discutiendo? 
- Eso es lo que hacemos, discutir. Tú me dices cuando soy un maldito arrogante y yo te digo cuando das mucho la tabarra, y lo haces el noventa y nueve por ciento del tiempo. Sé que no puedo herir tus sentimientos porque tienen un promedio de dos segundos de rebote y otra vez vuelves a la carga. 
+ ¿Entonces qué? 
- Pues que no será fácil, va a ser muy duro. Tendremos que esforzarnos todos los días y quiero hacerlo porque te deseo. Quiero tenerte para siempre. Tú y yo, todos los días. ¿Harías algo por mí? Por favor, imagina tu vida dentro de treinta o cuarenta años, ¿cómo la ves? Si es junto a ese hombre, vete. Te largaste una vez y lo soportaré otra si creyera que es lo que quieres, pero jamás tomes la vía fácil. 
+ ¿A qué vía te refieres? No hay ninguna fácil, haga lo que haga alguien acabará sufriendo. 
- ¿Podrías dejar de pensar en lo que quieren los demás? Incluso olvida lo que yo quiero y lo que él quiere o lo que tus padres quieren. ¿Tú qué quieres?"



Hoja en blanco.

Me ha costado bastante más que al resto, pero me da igual. Estoy aquí y estoy orgullosa de ello.
A ocho días de empezar de nuevo: Otra ciudad, otra casa, nuevos amigos, la Universidad, un trabajo... En definitiva: me encuentro a ocho días de crecer un poco más.

No me gusta decir que soy feliz. Todo aquel que haya sido feliz alguna vez sabe que en cuanto empiezas a regocijarte, la vida te da una hostia de las grandes. Simplemente diré que en estos últimos meses he cambiado: me he empezado a conocer a mí misma. Un nuevo estilo, nuevos amigos, otra forma de hacer las cosas, menos '¿por qué?' y más '¿y por qué no?', y sobretodo saber alejarme de las cosas - véase personas - tóxicas que había en mi vida (que no eran pocas). Y creedme, era un cambio necesario que definitivamente ha encarrilado un poquito más mi vida.

Así que sí, estoy impaciente. Ya sabéis eso que dicen de que cuando te das cuenta de que quieres empezar algo importante en tu vida, lo único que quieres es que tu vida empiece lo antes posible.

20 jul. 2016

Que sea nuestro secreto.

Bajo corriendo las escaleras. ¿Dónde estará? Todavía quedan cinco minutos para que suene el timbre. 
Recorro a toda velocidad los pasillos de la universidad. De repente alguien me agarra del brazo. En menos de un segundo me encuentro besándome con él, atrapada entre la pared y sus brazos.

Dentro de tres minutos, esos mismos pasillos se empezaran a llenar de gente. Gente de la que tenemos que huir cada vez que queremos... Ellos no sa...

No, no puedo. No puedo pensar si le tengo besándome el cuello de esa manera.
Me acaricia el muslo. Levanta delicadamente mi falda con el roce de sus manos. Sus ávidos dedos recorren mi sexo durante unos segundos.

Para. Suena el timbre. Me mira a los ojos y me besa con pasión una última vez.
"¿Vamos?" Me dice. 
Nos separamos dejando así que este calor que sentimos se disipe y recorremos este pasillo, que era cielo momentos atrás, camino a la cafetería.

Ahora solo queda esperar. Esperar a estar solos de nuevo, a sus dedos, su boca... Esperar a juntarnos. Del todo y hasta el final. Una y mil veces.

8 jul. 2016

Sé de sobra que no me convienes, que tarde o temprano acabaré perdidamente enamorada de ti. Como siempre, porque lo llevo en la sangre.
¿Sabes? Odio ser así: tan sensible, tan sentida y entregada, tan romántica. Ojalá fuera capaz de hacerle caso a mi cabeza por una vez en la vida. Porque sí, me encanta vivir escuchando a mi corazón y haciendo caso a mis impulsos; pero joder, ¿sabes lo difícil que es saber qué es lo correcto pero no tener la fuerza de voluntad suficiente para hacelo? Es frustrante.
Y eso mismo me pasa contigo.
Por eso me despido, porque voy a intentarlo. Porque quiero prevenir antes de curar. Porque sé que como mucho podré aguantar que me rompan una vez más y soy muy joven para que seas tú. Porque sé que es imposible no quererte, y este muro que ves a mi alrededor terminará cediendo. Y solo quiero estar muy lejos cuando eso ocurra.

"Soy una granada. Algún día explotaré y siento que es mi deber reducir al mínimo las víctimas."
Esperado momento...
¿Para bien o para mal? Eso ya depende de ti.
Me voy y conmigo me llevo esta historia.
Historia infinita, pero con fecha de caducidad que nos ha llevado de cabeza desde el primer momento.
Historia de dos locos que decidieron reunirse para juntarse los pedazos.
Historia que no acaba, no se olvida... Mi marca de heroina. Vuelve. Cuando quieras, pero vuelve. Como has estado haciendo hasta ahora.
Ya van cinco años ¿seguiremos sumando paginas a este libro antes de destruirlo por completo?
Eres el 'continuara' que mas ganas tengo de conocer.
Suerte.

No te vayas nunca.

Odio cuando me dices que estás mal, te cierras en banda y me dejas con la duda.
Que solo quedas conmigo y sigues enamorado de tu ex, que el trabajo te consume y estás empezando a vivir por ti mismo... Que tienes mil motivos para darle vueltas y vueltas a la cabeza, pero yo no puedo evitar pensar que es por nosotros.
Llamame egocentrica o llamalo miedo, como quieras, pero entiende que si te vas antes de tiempo, habremos perdido quince días que aun teniamos por delante para entendernos.
Habra que olvidar estos 33 días que nos han llevado al extasis más veces de las que puedo contar.
Que prefiero mil veces que pienses que me voy a enamorar de ti a que simplemente no pienses.
Que odio cuando lo dices, me haces sentir debil y vulnerable, pero estamos jugando con fuego y con el amor y apesar de que no quiero ser la primera en quemarse, me gusta mucho esta partida.
Aguanta, espera, vive. Conmigo.
Que quede un bonito recuerdo.
Que tengamos miedo de decirnos 'te echo de menos' cuando entre nosotros solo haya distancia.
Que aunque sea tarde, me quieras.


Que no te vayas nunca aunque te alejes de mi.

Adiós.

Maldita esperanza.

Esperanza es esperar, sufrir, pensar, soñar.
Esperanza es este nudo que me está destrozando el estómago.
Esperanza es vivir esperando a que vuelvas de nuevo a mi vida ahora que ya te has ido definitivamente.

Que sí, que la esperanza y los soñadores mueven el mundo; pero creedme: es realmente duro vivir continuamente pensando en el futuro. Pensando en lo que vendrá y lo que lograremos o no cumplir.

Bueno, digamos que es realmente duro pensar en el futuro, porque en realidad la vida se te escapa cada segundo a más velocidad mientras te centras en cumplir y conseguir.

Gracias.
Gracias a mí porque por fortuna aprendí a ser y a sentir, me conocí, cambié y comencé a disfrutar realmente de la vida.
Después viniste tú y la volviste del revés.

Pero ¿sabes qué?
Sé que no hemos sido algo sin sentido, sé que ha sido importante para ambos, sé que aunque no nos entendamos, en el fondo, estamos tan conectados que sentimos lo mismo tapado aun así por ese miedo atroz a que nos hagan daño.

¿Ahora? Ahora solo queda seguir viviendo y olvidar.
Sobretodo olvidar.

17 jun. 2016

Eres mi contraportada.

Pasar página, marcarla, dejar el libro abierto o tirarlo a la basura.
Ni siquiera debería haberlo vuelto a abrir.

Estaba realmente tranquila antes de ti: sin sobrepensar, sin sentir, sin miedo... Aunque he de admitir que también me has traído muchas cosas buenas.

No puedo hacer que esto sea fácil sin tu ayuda, pero al menos ha sido bonito, que es lo que querías.

Escribo esto por eso de que escribir es catártico y me ayuda a aclarar las ideas. Ahora mismo necesito alejarme de ti y qué mejor modo que escribiendo algo tan triste como que jamás seremos suficiente el uno para el otro, para poder leerlo día tras día mitigando así mis ganas de hablarte.

Espero que seas feliz. No me olvides, a pesar de que yo estoy deseando sacarte de mi cabeza.
Te quise y espero no volver a hacerlo nunca.

15 jun. 2016

T de tiempo, t de ti.

Solo hay una cosa en esta vida que puede hacernos realmente felices y matarnos a la vez: el tiempo.
El tiempo que me prometiste.
El tiempo que sé que tarde o temprano acabará.
El tiempo que no tendremos cuando me vaya.
Y también el tiempo que, hecho kilómetros, nos va a marcar y a condicionar toda la vida.
¿Por qué volviste y cuánto falta para que huyas de nuevo? ¿Algún día serás capaz de luchar contra el miedo que te provocan el pasado y el futuro, y permitirte sentir?
Tenemos esto: tú y yo, el presente. Y ya está. Y somos felices.
Y siento no ser la persona que a pesar de tener todo el tiempo del mundo no es capaz de dártelo.
Te irás, y lo único que quiero es que vuelvas. Como siempre. Como hasta ahora. Que vuelvas y te des cuenta de que nunca más querrás irte. Que vuelvas y sepas que esta vez, sí.

30 may. 2016

El cigarro de la verdad.

He empezado a fumar. A dejar que se consuma entre mis manos algo más además de mi vida.
A veces me imaginaba contigo, en tu casa, una noche cualquiera y hablando sobre la vida. "¿Crees en las segundas oportunidades?" me decías. "Sino no estaríamos aquí." te respondía yo.
Pero la verdad es que no: no creo.
Y lo siento, pero en ese caso sí que es verdad eso de que no es por ti, es por mí, que no he sido capaz de creerme ni una de tus palabras, y que aunque tus manos me pedían lo contrario, no he sabido quedarme a tu lado porque esos ojos que tanto me gustan, me gritaban que huyera despavorida de esa historia condenada al fracaso.
Las relaciones, las segundas oportunidades... La vida en general. Todo está basado en la confianza. Y aunque tú me has hecho recuperar muchas cosas que creía perdidas, la confianza no es una de ellas. La mía se consumió hace tiempo, como este cigarro y nuestro corazón.
Ama, llora, perdona, supera y vive.
Quizás en otra vida nos volvamos a ver.

19 abr. 2016

Querida Pilar:

Si te dijeran que vas a morir mañana... ¿Qué canción querrías escuchar? ¿A qué película o libro acudirías? ¿A quién llamarías? Quizá...  ¿a tu madre, a tus abuelos, a tu primer novio, a tu mejor amiga?
Si la muerte fuera una vida en la que solo estuvierais tú y tus recuerdos... ¿Qué es lo que echarías de menos?

Hace diez años que te escribí esta carta, y aunque ahora estés leyendo esto y pensando que es una tontería, ojalá yo hubiera tenido una carta así en mis veinte. Ojalá hubiera sabido lo que iba a pasar.

Diría que esta carta es para mi yo del futuro, pero creo que  con treinta años ya habré aprendido a vivir. Prefiero que sea una carta a mi yo pasado, concretamente para la Pilar de catorce años.

Siéntate y lee:
Ya sabes lo que te gusta la comida, así que como primer consejo te voy a decir que comas todo lo que quieras. En tres años tu cuerpo se va a volver el peor de tus miedos y estar tan delgada jamás te volverá a ser fácil. La treinta y cuatro de tu época es una cuarenta ahora. 

Hablando de números... te vas a enamorar. 
Seguramente ya hayas ido a la vidente esa que nos dijo que estaríamos con tres chicos y luego nos casaríamos ¿no? Pues no le hagas ni caso. Es más, si todavía no has ido, no lo hagas.

Vas a conocer a muchos chicos. Nuestro corazón siempre ha tenido demasiado espacio vacío. Pero solo te vas a enamorar una vez. Y lamentablemente va a terminar siendo el peor de los dolores.
Creo que esa va a ser la vez que más dolor vas a sentir en tus primeros veinte años de vida. 
Llegarás a pensar que puedes morir, que tu corazón ha dejado de latir, pero no. Saldrás de esa. Ten paciencia y sé fuerte. Y sobre todo, no te obligues a querer después. 
Jamás volverás a sentir lo que sentiste, pero eso no es malo. Cada relación es única. No lo olvides.

También quiero que sepas que vas a irte a vivir a Madrid, pero no te creas que va a ser todo bonito. Pasarás cinco años en un internado.

Tranquila, aunque suene feo, ahí vas a conocer a las personas más importantes de tu vida y a pesar de que sí, vas a pasarlo mal, también te vas a hacer fuerte.  Así que no tengas miedo y lucha.

No te voy a decir que te vuelvas una insensible porque se que eso es imposible y que lo de llorar y poner a los demás por delante de nosotros va en nuestra sangre, pero por favor, no le des tanta importancia a las cosas. Y aunque te encante preocuparte por los demás, regálate algo de egoísmo de vez en cuando. Y cuida de ti misma y de tu cuerpo. No hagas ninguna tontería porque al fin y al cabo es lo único que va a permanecer siempre contigo.

Papá ya se ha ido, y aunque estés en tu peor momento, lo superarás. Sobre todo con las conversaciones con Sara y Esther.
No te voy a decir todavía quienes son, quiero que sea una sorpresa, pero eso sí, cuida de ellas si quieres que permanezcan siempre a tu lado. Son el mayor tesoro que nos ha regalado la vida en estos veinte años.

Viajar y escribir son nuestros sueños, pero aunque parezca que no, vas a tener que estudiar para conseguirlo. Y no te confíes, no va a ser tan fácil como parece. Por favor, no te des por vencida.
Ah, y aunque ahora creas que quieres ser periodista, yo a sesenta días de echar la solicitud en la universidad todavía no me he decidido. Pero no te estreses, tú vive y deja de pensar en la universidad, que todavía te quedan años por delante. Muchos.

Lee. Porque que te guste la lectura es un don, al igual que escribir, y te va a dar muchas alegrías. Hoy sigo luchando para que cumplamos nuestro sueño de las letras.

Y sobre todo, Pilar: vive.
No te encierres en casa, aprende a salir sola, ves a conciertos, al cine, rodéate de arte y de gente bonita y no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, porque...  ¿Si muriera mañana sabes la cantidad de cosas que quedarían pendientes?

Y no olvides que la persona más importante de tu vida, vas a ser tú.
Siempre.

Cuídate, te espero a los veinte.
Y a ti, la Pilar de dentro de diez años, si me estás viendo, deja de reirte. Seguro que piensas que no tengo ni idea de la vida y que no se lo que me espera.
Pero, ¿sabes qué? Estoy ansiosa por saberlo.

Nos vemos pronto.

8 abr. 2016

Sueños. Y no digo mentiras, digo sueños.

Rondaba el mes de septiembre y en Madrid todavía disfrutábamos de los últimos días de calor.
Bueno, todo lo que se podían disfrutar teniendo en cuenta cómo estaba todo.

Años atrás, hubo un atentado en Madrid en el que varias bombas arrasaron la ciudad. 
Las personas se fueron de allí aterrorizadas y así comenzó la decadencia: edificios derruidos y otros a punto de hacerlo por la falta de cuidado, escasa vegetación..., pero sobre todo poquísima gente.
Únicamente quedaban dos familias en la ciudad: los García y los Peña. Los turistas habían desaparecido. Ya no tenían nada que admirar en aquella ciudad. Solo venían algunos amigos de vez en cuando a visitar a los más jóvenes.

La familia de los García se encargaba del único hospital que había abierto, y los Peña racionaban la poca comida que les quedaba.
Su lealtad y sus recuerdos les impedían abandonar a su querida Madrid, aunque tarde o temprano tendrían que hacerlo.

Álvaro, primogénito de los García, trabajaba en la consulta. Y es verdad que no tenía muchos pacientes, pero le sobraba con Laura, la mayor de los Peña.

- Hola Melissa. - dijo Laura a la madre de su amigo al entrar en la consulta.
- Hola, pasa. - contestó ella secamente - Está dentro.
Como cada día, Laura iba al hospital a ver a Álvaro, aunque a Melissa eso parecía no gustarle demasiado.
- Bueno, bueno... - comentó Álvaro sonriendo al ver entrar a su amiga - ¿Qué tal hoy?
- Ya casi no queda comida. - dijo ella sentándose exhausta en la silla de enfrente - Y estoy muy cansada últimamente.
- Es normal, Lau. Después de todos los viajes que hacéis tu hermana y tú hasta Toledo para traer la comida cada semana...- respondió él mientras cogía el tensiómetro y se acercaba a su amiga - Voy a tomarte la tensión para ver cómo estás. ¿Tu padre no os ayuda?
- No. - contestó ella extendiendo el brazo - No hace más que llorar la muerte de mi madre.
- Solo han pasado cuatro meses, Laura.
- Sí, pero no sabemos cuánto tiempo tenemos. Nos quedamos aquí por mi madre y ahora todo se resume en huir o morir. Ya que él quiso quedarse aquí después de eso, al menos tendría que apechugar y poner de su parte.
- No hace falta que seas siempre tan fría...- susurró él acariciándole la cara - No conmigo.
Álvaro sentó a Laura sobre él. Ambos estaban dispuestos a hacerlo, a dar el primer paso y hacer público lo que todos sabían: llevaban años locos el uno por el otro, pero por la situación actual no se habían decidido a empezar una relación todavía.
Él comenzó a acercarse y justo cuando estaban a punto de besarse...

- Álvaro. - dijo en mal tono Melissa entrando a la sala y sorprendiendo a ambos. Laura se levantó sobresaltada, aunque el chico mantenía aún las manos de ambos entrelazadas - Sergio acaba de llamar. Dice que vendrá esta tarde. 
- Vale, mamá. Gracias. - respondió él - ¿Quieres venir? Iremos al almacén, como siempre. - preguntó dirigiéndose a Laura cuando su madre ya se había ido y volviéndola a sentar sobre él.
- Está bien. Tampoco es que haya mucho más que hacer aquí hoy... ¿Hace cuánto que no ves a tu primo?
- Un año y medio ya. Y la verdad es que echo en falta tener a algún chico de mi edad conmigo. Eres la mejor compañía que podría tener, pero hay cosas, como por ejemplo las o la chica - dijo guiñándole un ojo a su amiga - que son temas para hablar con un tío.
- Vaya... - rió ella. - Tienes razón. Yo también echo en falta a mis amigas. Tener hermana está bien, pero las nuestras son demasiado pequeñas todavía... Vale, me apunto. - dijo al cabo de unos segundos - Sobre las siete me paso por allí.
Dio un beso rápido en la mejilla a su amigo y se marchó.

Unas horas después se encontraban los tres sentados en un sofá cochambroso en el almacén, que no era más que una nave de las muchas que había abandonadas. 

- Bueno, Laura. Y tú... ¿tienes novio? - preguntó Sergio.
- Tuve. Antes de que pasara todo esto, estaba con un chico. Pero ahora no es que haya mucha variedad...- dijo sonriendo a Álvaro, que le sorprendió con un ceño fruncido en dirección a su primo. 
- ¿Y querrías? - volvió a preguntar el chico con aires de suficiencia - Yo estoy soltero.
Álvaro se levantó y comenzó a andar en dirección a la puerta. Laura corrió tras él.
- ¡Eh! - susurró ella cogiéndole de la mano para que parara.
- ¿Qué? - preguntó él. Se había enfadado. 
- Para mí, solo estás tú. - dijo ella sin soltar su mano - Tanto aquí... - continuó señalando a su alrededor - Como aquí. - dijo posando la mano del chico sobre su corazón.
Él agarró la cara de Laura y al fin, la besó con toda la pasión acumulada durante tantos años.

Y no, no sé si al final se fueron de Madrid. Lo que sí sé es que Sergio no volvió por allí, y que Melissa gritó bastante cuando se enteró de la relación a la noche siguiente. 
Lo demás, se lo dejo a tu imaginación.

11 mar. 2016

¿Qué es ser fan?

Hoy he conocido a una chica por Twitter de Finlandia, que me ha hecho reflexionar más todavía acerca de lo que significa ser fan.

Como muchos sabréis, me encanta Justin Bieber.

La primera vez que le vi, fue en la Super Pop a finales del año 2009. Y pensé "Vaya estúpido. Otro niño que solo quiere fama y ya está. Bonito de cara y con una historia triste pero sin talento." Y todo esto lo pensé solo por leer un artículo en el que hablaba de un accidente que le había pasado a su primera novia, Caitlin Beadles.
Yo y mis críticas destructivas de la pubertad.

Al cabo de unos días, una amiga me puso en su móvil una canción: Love me.

Total, que en uno de los muchos puentes que había en el instituto, llegué a mi casa y me metí a Youtube con la curiosidad de saber qué es lo que cantaba.
Y gracias a Dios que lo hice.

Pasé absolutamente todos los días (y horas) del puente metida en Youtube, viendo todos los vídeos que había tanto en JustinBieberVevo, su canal principal; como en Kidrauhl, el canal en el que Pattie, su madre, empezó a subir los vídeos de su hijo cantando covers o en concursos.

Me enamoré de él al instante.

Y diréis, "qué inmadura", pero es que no tenéis ni idea de qué clase de amor os hablo.

¿Nunca habéis tenido un ídolo? ¿Los Beatles, Michael Jackson, Luis Miguel, U2, Gemeliers?
Seguro que muchos nombres no los conocéis y alguno que otro os parece increíble que sea metido en esta pregunta al lado de la palabra "ídolo". ¿Me equivoco?
Si tuvierais un ídolo sabríais que el respeto es necesario: Nunca hay que insultar al ídolo de nadie si sabes que cuando te lo hacen a ti, te duele. Suena a tópico, sí, pero cualquiera lo haría (cualquiera con dos dedos de frente)

Me enamoré de su voz, me enamoré de su fuerza, de su historia... Estuve todo el puente investigando en Google sobre él. Y ese día, el día que escuché Love me gracias a mi amiga, el 22 de febrero del 2010, me declaré oficialmente Belieber.

Y ahí empezó mi vida.

Me hice Twitter antes de volver al instituto para poder seguir a mi nuevo ídolo y tener información a todas horas sobre él.
Comencé a hablar con dos chicas de las que ya no sé nada, pero que durante años fueron mis amigas y con las que me mandaba cartas.
(¡Sí, CARTAS!)
Compré todos los discos, todas las revistas, despertadores, llaveros y fundas de móvil en las que saliera su cara.

Se volvió una obsesión.

El 11 de noviembre del 2011, Justin vino a Madrid.
Era la primera vez que le iba a ver.
Fue a El Hormiguero, y yo estuve ahí más de cuatro horas únicamente para poder verle 24 segundos.
Los 24 segundos más intensos de mi vida.

Un año después, un poco más relajada, yo tenía ya 16 años y empezaba a conocer cosas nuevas de la vida.

Me acuerdo de que me empezó a gustar un chico rubito de la clase de al lado, y que sufría porque no sabía como decírselo. Después, salía del instituto, llegaba a mi habitación, veía el póster de Justin y decía: "Si él ha conseguido todo esto desde cero, yo puedo hacer tal o cual cosa" Y así siempre.
Esa frase se convirtió en mi mantra.

Por estos años conocí a otras dos chicas, también por Twitter, pero que en este caso, después de tantos años aún en la distancia son mis mejores amigas.
Y aquí me empecé a dar cuenta de todas las cosas buenas que te regalaba formar parte de un fandom.

Porque sí, tenía amigos en clase, pero un 80% se burlaba de mí porque me gustara un chico "con voz de chica y sin talento que solo quería fama y dinero y del que estaban 100% seguros de que me iba a olvidar en un año máximo".
Pues bien, ya han pasado seis.
Estas chicas comenzaron siendo mi casa, porque era con las únicas con las que podía hablar sobre Justin, pero luego pasaron a ser mis amigas, porque con el paso de los días cogimos confianza como para hablar de nuestras cosas. Ahora, después de todos estos años, son más que hermanas.

Años más tarde, Justin comenzó una relación con Selena Gomez. Y yo comencé mi primera relación de verdad. Ambos éramos felices.
Pero un año después, todo cambió.
Ambas relaciones terminaron.
Y hubo una gira.
Mi primer concierto.
La primera vez que le escuchaba en directo.
Una gira que no disfruté,
una gira que le destruyó.

No os voy a contar como lo pasé en esa etapa, porque no viene a cuento y la gente que lo vivió conmigo, lo sabe de sobra; pero sí que os voy a contar alguna cosa (que seguro que sabéis, porque todo lo malo vuela) de cómo lo pasó Justin.

La gira le consumió. Se hundió en la miseria. Empezó a fumar, empezó a juntarse con mala gente, aparecieron las primeras multas, la prensa le ultilizaba como conejillo de Indias para todo: que si Justin ha escupido a sus fans, que si Justin ha hecho pis en un cubo de la fregona... Y luego llegó la cárcel.
Y Journals.

Journals es un CD que habla de toda esa etapa. Journals es un CD que demuestra que siempre estuvimos unidos, que sus fans jamás le abandonaron, que hay gente que sabe que Justin no es solo Justin Bieber sino que también es persona, y tiene sentimientos (cosa que muchos olvidáis) y Journals es un CD que me sirvió de balsa en ese tsunami que era mi vida en aquel entonces.

Me siento muy unida a él por eso, porque aunque él no tenga ni idea, ambos pasamos la peor etapa de nuestra vida a la vez, y aunque cuando empezó todo nos alejamos porque no me servía de apoyo, sino solo para autodestruirme más, ambos salimos de eso a la vez.
Nosotras le ayudamos a él, y él me ayudó a mí.


Y luego vino la calma.

Pasamos un par de años sin música, sin novedades... Cada uno hacía su vida y crecía, a su manera.

Y después llegó Purpose.

En noviembre de 2015, se estrenó un disco que, a diferencia de sus dos primeros, no es nada comercial porque nos habla él, y no un mánager o una discográfica.
Nos cuenta lo que es ser persona, lo que es ser famoso, nos cuenta sus malos años y nos pide perdón.

Todos los que solo se fijan en el ritmo (algo es algo) han empezado, después de 7 años, a valorar su trabajo. Y desde entonces Sorry, Love Yourself y What do you mean entre otras, han ocupado los puestos más altos de las listas de música más conocidas del mundo durante meses.

Estoy realmente orgullosa de ti.

A los pocos días de sacar su disco, se anunciaba una gira, cosa que me hizo realmente feliz.
Y aquí estoy, con dos fechas en mi cuenta atrás.
La primera entrada que compré fue para ir a pista general en Madrid, dándole gracias al cielo por poder ir.

La segunda...

Esta gira es muy significativa para mí, porque seis años después, con veinte, me estoy descubriendo a mí misma. Sé quién soy, quién quiero ser y qué quiero hacer con mi vida.
Una de las cosas que más claras tengo es que quiero viajar. Quiero conocer mundo porque es la mejor forma de crecer y aprender. Quiero viajar a lo loco. A cualquier parte.

Cuando salió la noticia del tour, busqué gente por Twitter para hacer un grupo para acampar horas antes del concierto. En ese grupo, ya sin habernos visto todavía he conocido a gente que me cae realmente bien, pero sobretodo he conocido a alguien que me ha dado la oportunidad de cumplir varios de mis sueños.

Segunda fecha añadida: 27 de septiembre de 2016, PIT J, Helsinki.

Y diréis: ¿Qué es PIT J?
Pues PIT J es estar a menos de un respiro de él mientras canta.
Helsinki es un país al que nunca en la vida pensé que viajaría.
Ella es una de las muchas chicas que sé que dentro de unos años aún seguirá siendo mi amiga.
Helsinki es una ciudad que me va a hacer fácil la búsqueda de un abrazo de mi ídolo (que eso no quiere decir que lo vaya a conseguir, pero él me enseñó a no rendirme)
Y Helsinki es, además, una ciudad en la que voy a poder cumplir otro par de sueños más, que jamás pensé que cumpliría.

(Gracias, Paula, por esta oportunidad.)

Hoy he empezado a hablar con una chica Finlandesa en mi búsqueda de gente para ir al concierto de Helsinki, y hablando con ella he llegado a varias conclusiones:

1. Tener un ídolo te hace ser fuerte. Según a qué edad tenemos que enfrentarnos casi a diario, a comentarios desagradables e hirientes por el simple hecho de que nos guste un cantante. Es algo que hay que parar, porque la gente no le da importancia, pero a algunos se le va de las manos.

2. Cuando tenga hijos y me digan que tienen un ídolo, les voy a apoyar y ayudar en todo lo que pueda para que le conozcan.
Hay un 85% de chicas en el fandom, yo incluída, a las que sus padres ni apoyan ni apoyarán a la hora de querer conocer a Justin, ir a un concierto o a X evento. No poder comunicarte con tu madre a cerca de algo tan importante como tener un ídolo (o véase querer estudiar lo que te gusta, practicar un deporte, hacerte un tatuaje, etc...) es una de las razones por la que muchos adolescentes no tienen confianza con sus padres. Hablo en primera persona, pero sé que a mucha más gente le pasa.

3. Sé de sobra, que en diez años, un 80% de mis amigas van a ser chicas que he conocido gracias a Justin, que viven a kilómetros de mí y que han permanecido a mi lado durante los años más importantes de mi vida, muchísimo más que gente a la que tenía a veinte metros.

4. Tener un ídolo te cambia la vida, y quien no lo entienda, que lo viva.

7 feb. 2016

Prefiero olvidarte.

Recuérdame cuando te cruces por la calle con una chica morena
que aparenta tener la vida bajo control,
o cuando veas a una pareja de adolescentes felices,
que seguramente pienses que están condenados al fracaso,
solo porque tú llevaste tus relaciones al mismo.

Recuerda que te quise y que no volveré a hacerlo nunca.
Ya no sé querer.
Por ti y por todos tus compañeros.

Recuérdame cuando escuches mi canción favorita en la televisión,
o cuando haya un concierto y sepas que voy a estar ahí.
Ojalá te maten las ganas de ir a buscarme y te quedes siempre
con la duda de qué hubiera pasado al hacerlo.

Recuérdame cuando pases por el colegio,
por todos esos sitios en los que fuimos uno.

Recuerda que a pesar de todo,
intenté entenderte,
pero no quisiste.

Me echaste tan rápido de tu vida,
que aún me sigo preguntando el por qué.

Ojalá tengas la mala suerte, de no poder olvidarte del daño que me hiciste.

Te odio de la misma forma en la que te amé.
Profunda y eternamente.

3 feb. 2016

Día 2.

Cuando me di cuenta,  mi padre había desaparecido y encima no había ni rastro de Ali.

Llegué a los jardines que rodeaban el internado, y allí me encontré con todos mis antiguos amigos: Esther, Sara, Fany... incluso estaba Dominic Purcell.

Días atrás había sido el cumpleaños de Fer, una de las personas con la que más historia tenía allí en el internado, y fui corriendo a felicitarle.
Le pedí un beso y aunque al principio iba a rechazarlo, cedió y me lo dio para después marcharse sin decir nada.
Dominic se acercó a mí y me abrazó.

-  Pilar, te he echado de menos.
- Y yo a ti, Dom.
- Por cierto... Creo que deberías saber una cosa sobre Fernando.
- Sorpréndeme.
- Va a ser padre... - <<¡¿Qué?!>>

Eché a correr y alcancé a Fernando antes de que entrara en el edificio.
- ¡Eh, espera!- grité un poco antes de alcanzarle.- Dominic me lo ha contado. ¿No pensabas decirme nada?
- Lo siento, Pilar...- me cogió de la mano y me llevo a unos de los bancos del jardín para hablar a solas - Cuando me echaron del internado, estaba realmente mal. No comía, no salía, no hablaba con nadie. Solo mi prima me visitaba. Un día, hablando en mi habitación, no sé qué pasó pero terminamos haciendo el amor. Al cabo de dos semanas me dijo que se había quedado embarazada y que no quería volver a verme. Tiene veintidós años, y le he arruinado la vida.
- Y tú acabas de cumplir dieciocho... Dios mío, ¿qué vas a hacer?
- Bueno, lo primero que hice fue llamar a la directora y contárselo. Ella me volvió a admitir en el internado para poder alejarme un poco de todo aquello. Y ahora, la verdad es que no sé hacia dónde tirar... Tomás, el orientador, nos ha dado cita a mi madre y a mí para hablar mañana. Mi tía no quiere saber nada de nosotros. Estoy realmente perdido.
- No sé qué decirte... Estoy anonadada. - le contesté cogiéndole la mano - Pase lo que pase.
- Pase lo que pase.

Después de la noticia que me acababan de dar y todo lo que había pasado con mi padre, realmente no sabía qué era verdad y qué era un sueño. No me podían estar pasando tantas cosas raras en tan poco tiempo.
Cuando entré al edificio me encontré con las internas más mayores que había conocido años atrás: Estefanía, Mónica, Cris... y también a un educador. Les saludé fugazmente y subí a la primera planta. Allí estaban ya Fany y Natalia corriendo de un lado para otro, con los últimos preparativos de la fiesta sorpresa que teníamos para María porque hoy cumplía veinte años.
Comencé a andar por el pasillo que llevaba a la sala de estudio, y a mitad de camino habían puesto una puerta de cristal. Entré y ya estaban alli todos los internos con los que había coincidido años atrás.
Un minuto después Álvaro Mel, Óscar Casas y Guillermo Campra entraron por la puerta.
- ¿Qué vas a hacer al final? - me preguntó Fany al ver que les miraba pensativa
- No lo sé. Estuve hablando con Oscar y me dijo que esta semana hablaríamos para quedar... Quizás venga ahora - aunque acababa de pasar de largo - Pero...
- ¿Pero?
- Aunque sé que ese bebé que está en camino me va a dar muchos problemas, solo tengo sitio en mi corazón para una persona.


Fer.

27 ene. 2016

Día 1.

He decidido algo: El otro día soñé 
lo que os voy a contar a continuación y
pensé en que era obligatorio
 hacer algo con tanta imaginación,
así que os voy a contar mis 
sueños en forma de historia. 
La mayoría de ellos, suelen ser
 siempre en el internado en el que
pasé gran parte de mi vida, 
así que los intentaré hilar.
Espero que os guste y salga bien.
Aquí os dejo el inicio de todo... 


Comenzaba una nueva etapa. 
Tenía 20 años y volvía, allí, a mi internado, al sitio en el que había pasado los mejores y peores momentos de mi vida y en el que definitivamente me hice como persona.

No volvía al internado claro, iba a la residencia universitaria; al fin iba a empezar la carrera de periodismo, pero estaba todo en conjunto: mismo comedor, misma cafetería, mismo recinto...

 Como siempre, llegaba tarde y ya estaban todos comiendo, así que nada más llegar fui corriendo allí para saludar a mis antiguos compañeros y educadoras. 
La verdad es que los nervios me habían quitado el hambre. 
Presentía que iba a ser una gran etapa.

 - ¡Aliiiii! - dije corriendo mientras iba a abrazar a una de mis antiguas educadoras

 - ¡Pero bueno, qué mayor y cambiada estás, si solo te has ido dos años!

Nos sentamos a hablar mientras los internos acababan de comer y de repente vi a alguien en la zona de universitarios que me resultaba familiar.
Espera... ¡¿Qué?! Mi... ¿Mi padre? Pero eso es imposible... ¡Llevaba tanto tiempo sin verle!

Hice una señal a mi educadora  y fui corriendo a abrazarle.
Estaba más joven, como si tuviera veintitantos años, y definitivamente estaba estudiando aquí porque sino no podría estar en el comedor. 

 ¿Alguien que me explique qué está pasando?

Me agarró muy fuerte y con actitud posesiva de la mano y me llevó por el pasillo en dirección a la salida.

 - Javi - dijo a uno de los internos más pequeños - Dale una colleja a esos dos.
Y él sin rechistar se levantó y lo hizo.

Mi padre sonrió y a pesar de que le preguntaba por qué había hecho eso, una y otra vez, él seguía sin hablar.
Era todo muy extraño. 
Sobre todo era extraño el hecho de estar sintiéndome tan atraída por él, por su actitud prepotente, por sus veintidós años, por su cuerpo, por sus labios...

Nada más salir del comedor había unas escaleras en zigzag que dejaban un pequeño hueco al lado de una ventana en el que normalmente se solían guardar las sillas, pero hoy estaba vacío y de repente, casi sin darme cuenta, estaba apoyada contra la pared, besándome con él mientras me agarraba del cuello y la cintura demasiado fuerte. 
Tenía los ojos cerrados y algo me molestó. Cuando los abrí me di cuenta de que era un flash. 
Me estaba haciendo una foto.

 - ¿Pero qué coño haces?

Le cogí el móvil y vi que estaba lleno de fotos mías: en la ducha, leyendo, cambiándome...
Lo tiré al suelo y me eché a correr.
Cuando me empezó a perseguir saqué mi móvil y rápidamente tecleé 'socorro' para enviárselo a Alicia.

Y yo no sabía que acababa de pasar, pero definitivamente cambiaba y marcaba mi entrada a la universidad de una forma eterna e infinitamente rara, sobre todo porque mi padre llevaba trece años muerto.