11 mar. 2016

¿Qué es ser fan?

Hoy he conocido a una chica por Twitter de Finlandia, que me ha hecho reflexionar más todavía acerca de lo que significa ser fan.

Como muchos sabréis, me encanta Justin Bieber.

La primera vez que le vi, fue en la Super Pop a finales del año 2009. Y pensé "Vaya estúpido. Otro niño que solo quiere fama y ya está. Bonito de cara y con una historia triste pero sin talento." Y todo esto lo pensé solo por leer un artículo en el que hablaba de un accidente que le había pasado a su primera novia, Caitlin Beadles.
Yo y mis críticas destructivas de la pubertad.

Al cabo de unos días, una amiga me puso en su móvil una canción: Love me.

Total, que en uno de los muchos puentes que había en el instituto, llegué a mi casa y me metí a Youtube con la curiosidad de saber qué es lo que cantaba.
Y gracias a Dios que lo hice.

Pasé absolutamente todos los días (y horas) del puente metida en Youtube, viendo todos los vídeos que había tanto en JustinBieberVevo, su canal principal; como en Kidrauhl, el canal en el que Pattie, su madre, empezó a subir los vídeos de su hijo cantando covers o en concursos.

Me enamoré de él al instante.

Y diréis, "qué inmadura", pero es que no tenéis ni idea de qué clase de amor os hablo.

¿Nunca habéis tenido un ídolo? ¿Los Beatles, Michael Jackson, Luis Miguel, U2, Gemeliers?
Seguro que muchos nombres no los conocéis y alguno que otro os parece increíble que sea metido en esta pregunta al lado de la palabra "ídolo". ¿Me equivoco?
Si tuvierais un ídolo sabríais que el respeto es necesario: Nunca hay que insultar al ídolo de nadie si sabes que cuando te lo hacen a ti, te duele. Suena a tópico, sí, pero cualquiera lo haría (cualquiera con dos dedos de frente)

Me enamoré de su voz, me enamoré de su fuerza, de su historia... Estuve todo el puente investigando en Google sobre él. Y ese día, el día que escuché Love me gracias a mi amiga, el 22 de febrero del 2010, me declaré oficialmente Belieber.

Y ahí empezó mi vida.

Me hice Twitter antes de volver al instituto para poder seguir a mi nuevo ídolo y tener información a todas horas sobre él.
Comencé a hablar con dos chicas de las que ya no sé nada, pero que durante años fueron mis amigas y con las que me mandaba cartas.
(¡Sí, CARTAS!)
Compré todos los discos, todas las revistas, despertadores, llaveros y fundas de móvil en las que saliera su cara.

Se volvió una obsesión.

El 11 de noviembre del 2011, Justin vino a Madrid.
Era la primera vez que le iba a ver.
Fue a El Hormiguero, y yo estuve ahí más de cuatro horas únicamente para poder verle 24 segundos.
Los 24 segundos más intensos de mi vida.

Un año después, un poco más relajada, yo tenía ya 16 años y empezaba a conocer cosas nuevas de la vida.

Me acuerdo de que me empezó a gustar un chico rubito de la clase de al lado, y que sufría porque no sabía como decírselo. Después, salía del instituto, llegaba a mi habitación, veía el póster de Justin y decía: "Si él ha conseguido todo esto desde cero, yo puedo hacer tal o cual cosa" Y así siempre.
Esa frase se convirtió en mi mantra.

Por estos años conocí a otras dos chicas, también por Twitter, pero que en este caso, después de tantos años aún en la distancia son mis mejores amigas.
Y aquí me empecé a dar cuenta de todas las cosas buenas que te regalaba formar parte de un fandom.

Porque sí, tenía amigos en clase, pero un 80% se burlaba de mí porque me gustara un chico "con voz de chica y sin talento que solo quería fama y dinero y del que estaban 100% seguros de que me iba a olvidar en un año máximo".
Pues bien, ya han pasado seis.
Estas chicas comenzaron siendo mi casa, porque era con las únicas con las que podía hablar sobre Justin, pero luego pasaron a ser mis amigas, porque con el paso de los días cogimos confianza como para hablar de nuestras cosas. Ahora, después de todos estos años, son más que hermanas.

Años más tarde, Justin comenzó una relación con Selena Gomez. Y yo comencé mi primera relación de verdad. Ambos éramos felices.
Pero un año después, todo cambió.
Ambas relaciones terminaron.
Y hubo una gira.
Mi primer concierto.
La primera vez que le escuchaba en directo.
Una gira que no disfruté,
una gira que le destruyó.

No os voy a contar como lo pasé en esa etapa, porque no viene a cuento y la gente que lo vivió conmigo, lo sabe de sobra; pero sí que os voy a contar alguna cosa (que seguro que sabéis, porque todo lo malo vuela) de cómo lo pasó Justin.

La gira le consumió. Se hundió en la miseria. Empezó a fumar, empezó a juntarse con mala gente, aparecieron las primeras multas, la prensa le ultilizaba como conejillo de Indias para todo: que si Justin ha escupido a sus fans, que si Justin ha hecho pis en un cubo de la fregona... Y luego llegó la cárcel.
Y Journals.

Journals es un CD que habla de toda esa etapa. Journals es un CD que demuestra que siempre estuvimos unidos, que sus fans jamás le abandonaron, que hay gente que sabe que Justin no es solo Justin Bieber sino que también es persona, y tiene sentimientos (cosa que muchos olvidáis) y Journals es un CD que me sirvió de balsa en ese tsunami que era mi vida en aquel entonces.

Me siento muy unida a él por eso, porque aunque él no tenga ni idea, ambos pasamos la peor etapa de nuestra vida a la vez, y aunque cuando empezó todo nos alejamos porque no me servía de apoyo, sino solo para autodestruirme más, ambos salimos de eso a la vez.
Nosotras le ayudamos a él, y él me ayudó a mí.


Y luego vino la calma.

Pasamos un par de años sin música, sin novedades... Cada uno hacía su vida y crecía, a su manera.

Y después llegó Purpose.

En noviembre de 2015, se estrenó un disco que, a diferencia de sus dos primeros, no es nada comercial porque nos habla él, y no un mánager o una discográfica.
Nos cuenta lo que es ser persona, lo que es ser famoso, nos cuenta sus malos años y nos pide perdón.

Todos los que solo se fijan en el ritmo (algo es algo) han empezado, después de 7 años, a valorar su trabajo. Y desde entonces Sorry, Love Yourself y What do you mean entre otras, han ocupado los puestos más altos de las listas de música más conocidas del mundo durante meses.

Estoy realmente orgullosa de ti.

A los pocos días de sacar su disco, se anunciaba una gira, cosa que me hizo realmente feliz.
Y aquí estoy, con dos fechas en mi cuenta atrás.
La primera entrada que compré fue para ir a pista general en Madrid, dándole gracias al cielo por poder ir.

La segunda...

Esta gira es muy significativa para mí, porque seis años después, con veinte, me estoy descubriendo a mí misma. Sé quién soy, quién quiero ser y qué quiero hacer con mi vida.
Una de las cosas que más claras tengo es que quiero viajar. Quiero conocer mundo porque es la mejor forma de crecer y aprender. Quiero viajar a lo loco. A cualquier parte.

Cuando salió la noticia del tour, busqué gente por Twitter para hacer un grupo para acampar horas antes del concierto. En ese grupo, ya sin habernos visto todavía he conocido a gente que me cae realmente bien, pero sobretodo he conocido a alguien que me ha dado la oportunidad de cumplir varios de mis sueños.

Segunda fecha añadida: 27 de septiembre de 2016, PIT J, Helsinki.

Y diréis: ¿Qué es PIT J?
Pues PIT J es estar a menos de un respiro de él mientras canta.
Helsinki es un país al que nunca en la vida pensé que viajaría.
Ella es una de las muchas chicas que sé que dentro de unos años aún seguirá siendo mi amiga.
Helsinki es una ciudad que me va a hacer fácil la búsqueda de un abrazo de mi ídolo (que eso no quiere decir que lo vaya a conseguir, pero él me enseñó a no rendirme)
Y Helsinki es, además, una ciudad en la que voy a poder cumplir otro par de sueños más, que jamás pensé que cumpliría.

(Gracias, Paula, por esta oportunidad.)

Hoy he empezado a hablar con una chica Finlandesa en mi búsqueda de gente para ir al concierto de Helsinki, y hablando con ella he llegado a varias conclusiones:

1. Tener un ídolo te hace ser fuerte. Según a qué edad tenemos que enfrentarnos casi a diario, a comentarios desagradables e hirientes por el simple hecho de que nos guste un cantante. Es algo que hay que parar, porque la gente no le da importancia, pero a algunos se le va de las manos.

2. Cuando tenga hijos y me digan que tienen un ídolo, les voy a apoyar y ayudar en todo lo que pueda para que le conozcan.
Hay un 85% de chicas en el fandom, yo incluída, a las que sus padres ni apoyan ni apoyarán a la hora de querer conocer a Justin, ir a un concierto o a X evento. No poder comunicarte con tu madre a cerca de algo tan importante como tener un ídolo (o véase querer estudiar lo que te gusta, practicar un deporte, hacerte un tatuaje, etc...) es una de las razones por la que muchos adolescentes no tienen confianza con sus padres. Hablo en primera persona, pero sé que a mucha más gente le pasa.

3. Sé de sobra, que en diez años, un 80% de mis amigas van a ser chicas que he conocido gracias a Justin, que viven a kilómetros de mí y que han permanecido a mi lado durante los años más importantes de mi vida, muchísimo más que gente a la que tenía a veinte metros.

4. Tener un ídolo te cambia la vida, y quien no lo entienda, que lo viva.