30 may. 2016

El cigarro de la verdad.

He empezado a fumar. A dejar que se consuma entre mis manos algo más además de mi vida.
A veces me imaginaba contigo, en tu casa, una noche cualquiera y hablando sobre la vida. "¿Crees en las segundas oportunidades?" me decías. "Sino no estaríamos aquí." te respondía yo.
Pero la verdad es que no: no creo.
Y lo siento, pero en ese caso sí que es verdad eso de que no es por ti, es por mí, que no he sido capaz de creerme ni una de tus palabras, y que aunque tus manos me pedían lo contrario, no he sabido quedarme a tu lado porque esos ojos que tanto me gustan, me gritaban que huyera despavorida de esa historia condenada al fracaso.
Las relaciones, las segundas oportunidades... La vida en general. Todo está basado en la confianza. Y aunque tú me has hecho recuperar muchas cosas que creía perdidas, la confianza no es una de ellas. La mía se consumió hace tiempo, como este cigarro y nuestro corazón.
Ama, llora, perdona, supera y vive.
Quizás en otra vida nos volvamos a ver.