20 jul. 2016

Que sea nuestro secreto.

Bajo corriendo las escaleras. ¿Dónde estará? Todavía quedan cinco minutos para que suene el timbre. 
Recorro a toda velocidad los pasillos de la universidad. De repente alguien me agarra del brazo. En menos de un segundo me encuentro besándome con él, atrapada entre la pared y sus brazos.

Dentro de tres minutos, esos mismos pasillos se empezaran a llenar de gente. Gente de la que tenemos que huir cada vez que queremos... Ellos no sa...

No, no puedo. No puedo pensar si le tengo besándome el cuello de esa manera.
Me acaricia el muslo. Levanta delicadamente mi falda con el roce de sus manos. Sus ávidos dedos recorren mi sexo durante unos segundos.

Para. Suena el timbre. Me mira a los ojos y me besa con pasión una última vez.
"¿Vamos?" Me dice. 
Nos separamos dejando así que este calor que sentimos se disipe y recorremos este pasillo, que era cielo momentos atrás, camino a la cafetería.

Ahora solo queda esperar. Esperar a estar solos de nuevo, a sus dedos, su boca... Esperar a juntarnos. Del todo y hasta el final. Una y mil veces.

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