29 jun. 2017

Las tres primeras.

No sé cuántas veces van ya desde que nos conocimos. Cuántos besos, cuántas peleas, cuántas medias citas y cuántos ojalás. Pero sí sé todo lo que te quise decir y te dije, y todo a lo que nunca me atreví. Así que aquí está: mi carta de despedida. La real.
Y no importa en que momento leas esto.

¿Sabes? Hay una leyenda japonesa, que dice que dos personas que están destinadas a estar juntas, estarán unidas toda la vida por un hilo rojo atado al dedo meñique de ambos. No importa el tiempo que paséis sin veros, no importa si le conoces o no le has visto todavía... el hilo rojo jamás se romperá.

Es una leyenda que me parece genial, sobretodo porque como ya sabes, yo creo muchísimo en el destino.

Me han pasado cosas, y personas, que de vez en cuando han intentado tirar por la borda toda mi fe en él. Pero realmente creo que el destino es la base de la vida.
Estás destinado a ser algo. Depende de ti trabajar o no para serlo. La vida, irá poniendo metas, obstáculos y personas a lo largo de tu camino, pero solo tú eres responsable de elegir las correctas y de rendirte o no, cuando algo no vaya como te gustaría.

Yo creo, que nosotros estábamos destinados a ser. Y hablo en pasado, no porque me haya rendido, sino porque si tiene que ser será. Aunque no ahora.

Y no nos obligo, créeme. Estábamos destinados a ser, pero quizás no del todo.
A lo mejor esto era a todo a lo que podíamos aspirar... ¿Una pena, no?

En fin, sea o no lo máximo, quiero decirte varias cosas:

Jamás me arrepentiré de nada de lo que he hecho. Haya sido malo o no. Porque he aprendido muchísimo estando contigo todos estos años, tanto de la vida como de mí misma.
Además, has sido una de las personas con las que más he vivido. He sentido todo mil veces más: tus manos, un viaje en coche, unas vistas desde lo alto, un paseo por el parque, las primeras veces... He exprimido todo al máximo, y tengo cada segundo guardado muy adentro.

Quiero darte las gracias por haber aparecido en mi vida aquel agosto de hace ya seis años. Quiero que sepas que siempre que pienso en ti, solo me sale sonreír.No te guardo rencor por nada. Que te he querido querer con todas las ganas del mundo, que he visto en ti cosas que no sabía ni que existían, que echaré mucho de menos contarte los lunares por la mañana y seguir su recorrido con mis dedos, que nunca pararé de quererte más, en todos los sentidos. Que para mi no somos solo un sueño, para mí somos posibles.

Y por último, quiero decirte que apesar de que seguiré con mi vida y no sé qué va a ser de mí en un mes (ni mañana), siempre habrá un rinconcito dentro de mí que seguirá esperándote y tendrá la esperanza de verte y besarte aunque sea una vez más.

Para mí esta historia no ha hecho más que empezar.

Que seas feliz,
hasta que volvamos a encontrarnos.

25 jun. 2017

No me toques, no me sueltes.

Ay, el amor...
Está demasiado cerca de la indiferencia. Más de lo que pensamos.
Pero ¿qué pasa cuando quieres sentir indiferencia, cuándo la otra persona se merece indiferencia, y tu corazón no es capaz de hacerte caso porque sigue pensando en todos esos 'y si...' y ojalás?
Es algo así como soltarse de su mano cuando intenta dártela después de una discusión, aunque quieras estar tan junto a él que ni las pieles se diferencien.
Como cuando te pide un beso y te vas sin dárselo, aunque en realidad, te gustaría besarle el resto de tus días.
¿Cómo luchas contra eso? ¿Contra el odio que debes sentir vs todos los 'te echo de menos' que te salen del corazón cuando menos te lo esperas? ¿Qué pasa con todo el daño que os habéis hecho? ¿Merece la pena ahora meteros en la cama, como si fuérais dos desconocidos? ¿A pesar de vuestra historia, de lo que sientes y de que sabes que al final, acabará doliendo aunque veas eso como la mejor de las barreras? ¿Cómo luchas contra las ganas de quererle? ¿Merece la pena la autotortura de estar a diez centímetros de él pero sentirse a kilómetros, solo por volver a verle una vez más?
Yo creo que no.
Y pienso además, que ya lo sabes de sobra.
Así que párate un momento a pensar en lo que estás haciendo, valora la situación y sobretodo, valórate a ti misma.
Ahí tendrás la respuesta.

14 jun. 2017

Un segundo, otra vida.

Tu vida depende del tiempo.
Todo puede cambiar en un solo segundo.

Una mala decisión, aunque no sea con mala intención,
una palabra en el momento inoportuno,
una mirada que te condene,
o la confianza de creer que tienes toda la vida por delante.

Hace tres meses, vivía sin preocupaciones. Esperando.
Y a eso yo le llamaba felicidad.

¿Pero qué es realmente la felicidad?

¿Quizá, que venga una persona, te revuelva la vida y te haga vivir de verdad,
a pesar de saber que puede marcharse y llevarse consigo todo lo que creías ser antes de él?
¿O que te obligen a cambiar de vida de un día para otro,
y tengas que ver lo que es vivir y buscarse la vida, de cero, deprisa y por ti mismo?
¿O se es feliz cuando se vive tan poco que no tienes que preocuparte por nada más
que por seguir viviendo, esperando a que algo más pase?

No sé.
Ahora mismo tengo un cúmulo de sentimientos que no sabría describir.

Nueva vida, sin una zona de confort a la que volver, sin una persona que creía importante pero que he visto que realmente solo era alguien tóxico al que le apetecía jugar, con pocos amigos que viven lejos pero que valen por veinte que vivan cerca, con una familia que a pesar de que no comparta con ellos ni la mitad de cosas que me hacen ser quien soy, me quiere y sé que me apoya a pesar de todo, y con un viaje dentro de treinta y tres días que estoy segura de que me cambiará la vida.

¿Debo sentirme triste por lo que he perdido, feliz por todo lo que he ganado con la pérdida, ansiosa por el futuro que me espera o tranquila por conformarme con lo que hay?

No lo sé, chicos.
Pero una cosa os digo: la vida, es maravillosa.
Cada día tienes cientos de miles de oportunidades de empezar de cero. De crear tu propia vida y descubrirte a ti mismo.

Aprovechadlas.

¿El adiós definitivo?

De momento, este será el último texto que te escriba.
Y es que me voy, por fin, a la otra punta del mundo. A cumplir sueños, lograr metas y a descubrir lo que la vida tiene preparado para mí.

Hace cuatro meses, vivía tranquila y expectante, esperando que llegara la fecha. Pero no, decidiste volver a mi vida y ponerla del revés de nuevo. Y aquí estoy, despidiéndome otra vez de una de las mejores y más frustrantes historias que he vivido nunca.


La verdad es que me da miedo, porque siempre que nos hemos separado ha sido con enfados de por medio, y ahora no es así. Ahora es la vida lo que se entromete entre nosotros. Y me asusta pensar, que quizás sea esta la última vez que te vea, que te bese, que hagamos el amor o que andemos de la mano por las calles de Madrid.


Sí, volveré. Pero como ya me dijiste un día, la vida da muchas vueltas y no tengo ni idea de cómo seré, lo que pensaré o querré cuando vuelva de Estados Unidos. 

Así que voy a aprovechar, ahora ya que no queda más tiempo, a darte las gracias otra vez por nuestra historia. Llena de primeras veces, de risas, de lloros y de ganas. De cosas buenas y malas, pero siempre contigo.
Eres mi historia más especial, y por eso jamás podré olvidarla.

Pensando, he llegado a la conclusión, de que siempre he querido más contigo. Una "relación real". Y mientras tanto, no me he dado cuenta de que ya la estábamos teniendo.

La nuestra.
Que no tendría mucho de relación típica, pero oye, era nuestra historia. Y sobretodo, era real.

Yo creo que aquí acaba el nudo de la historia, ¿no?


Ya están todas las cartas puestas sobre la mesa y ya somos mayorcitos como para saber tomar o no la decisión correcta. Como para saber que arriesgarse siempre merece la pena.


Ahora solo falta el desenlace.


Espero que te vaya bien.

Te echaré de menos.

Otro año más.

Hace justo un año, te estaba escribiendo sobre el poco tiempo que nos quedaba
y todos los miedos que nos impedían sentir.
Yo, ingenua como siempre, no sabía que solo era falta de interés.

Hace justo un año, no sabía que quedaba un mes para que viviéramos uno de nuestros peores días. Ni para volver a perderte.

Pero hace un año, tampoco imaginaba que aún seguirías aquí. Hoy, diecisiete de junio de dos mil diecisiete, después de seis años.

No me gustan los textos típicos de feliz cumpleaños, así que seguiré escribiéndote así todos los años que pueda.

La verdad, es que si leyéramos ahora el texto del año pasado, no se notaría diferencia, porque estamos exáctamente en el mismo sitio: poco tiempo juntos, muchos sentimientos no correspondidos y una marcha inminente al otro lado del mundo.
Me hace gracia, ¿sabes?
Ver que por mucho que vivamos, no avanzamos. Somos como la pescadilla que se muerde la cola.
Y realmente no sé cuándo terminará esto, si es que algún día lo hace del todo, pero pase el tiempo que pase, nunca me arrepentiré de nada de lo que hemos pasado juntos, porque todo eso nos ha traído hasta aquí.

¿Qué historia, eh?
No sé si alguna vez te habrás parado a hablar de nosotros con alguien, pero es que nadie más que tú y yo entiende lo que pasa. Ni siquiera nosotros lo hacemos del todo.
Y eso me encanta, porque lo hace más especial. Lo convierte en locura. En autotortura, si me pongo a exagerar. Pero es que la vida es demasiado corta como para no dejar que me la desordenes de vez en cuando.

Espero que algún día, pueda felicitarte en persona. Eso significará que salió bien.
Hasta entonces, feliz cumpleaños.

Sigue regalándole al mundo tus vistas todo el tiempo que puedas.


1 jun. 2017

Junio.

Mayo ha muerto
con mis ojalás,
tus manos,
y todos los besos que nunca te dí.

He decidido que,
los cambios no es que vengan
sino que hay que crearlos.
Y por eso tú, junio,
vas a ser el conmienzo del mío.

Hoy me prometo dejar de pensarte,
y acabar el mes curada de ti.
Hoy me prometo dejar de escribirte,
y que tu nombre desaparezca de mis letras.

Hoy,
prometo desaparecer.

Y reaparecer en mi vida,
como la chica que fui.
Como la chica que murió 
por seguir mendigándote amor.

Junio,
con tus soles,
tus mares
y tus 'todo es posible en verano'.

Confío en ti
para recordar
lo que era ser feliz.

Confío en ti,
para disfrutar los últimos
cuarenta días
en lo que llaman 'mi' país.

Y sobretodo,
confío en ti,
para ayudarme a recordar quién era
y no volver a olvidarlo jamás.


31 may. 2017

Decisiones.

Todas las decisiones que tomas en la vida, te marcan más o menos, para bien o para mal y para siempre.
Hace ya muchos años que mi parte impulsiva decidió buscarte, sabiendo que había un 2% de posibilidades de encontrarte. Y lo consiguió.
Solo entonces empecé a creer en el destino.
Bien, pues esa fue una decisión que me marcó para siempre sin saberlo.
Le hice hueco en mi vida y en mi corazón a una persona que lo que mejor ha sabido hacer durante seis años es revolverme la vida y marcharse de ella una y otra vez, dejando todo destrozado a su paso.
Ni siquiera le voy a culpar de haberme enamorado de él. Eso ya entra dentro de las malas decisiones que todos tomamos de vez en cuando.
También, año tras año, el dejarle entrar en mi vida continuamente. Habiendo pasado lo que hubiera pasado, y aunque le colgara un cartel luminoso de PELIGRO del cuello, son decisiones que me han ido haciendo un poquito más como yo soy.
Más fuerte, más romántica, a veces más realista, siempre esperanzada y sobretodo creyente. Creyente en él y en el destino.
En que todo lo que hemos vivido todos estos años, ha sido por algo. Un algo que deberíamos descubrir tarde o temprano.
Bueno, pues la última vez que acepté, la última vez que le dejé entrar en mi cabeza y en mi vida, fue una caída al vacío inminente.
Dos meses han bastado para decepcionarme por él, por mí, y por todo ese falso destino que me nublaba la vista.
Palabras vacías, mentiras, te quieros que nunca llegan a decirse por miedo al que dirán, mi fuerza de voluntad que decae y el corazón roto que decide decirle adiós a pesar de estar completamente loco por él.
Decisiones, que nunca sabrás si fueron las correctas, pero que hay que saber tomar, para poder ordenar mi vida, y volver a retomar el poder, que le cedí a unas manos que lo único que han hecho es tocarme sin sentirme.
Decisiones que volverán a alejarme de lo que siempre creí que era lo mejor, a pesar de saber que acabaría conmigo.

Hoy.

Hoy, en una noche en la que echaba en falta tus manos recorriendo mis lunares.
Hoy, que tus besos ya no estaban ni tus brazos me daban calor.
Hoy, que tus ojos no me hacían sentirme la persona más maravillosa del mundo, porque ya no me miraban... he soñado contigo.
He soñado que venías en mitad de la noche y llamabas sin importarte nada más que verme.
Incluso juraría que he escuchado el timbre.
He soñado, que nadie más descubría tu escapada, que solo yo me despertaba y que volvíamos a abrazarnos, quizá bajo la mirada de algún que otro insomnio.
Hoy, he soñado que no había diferencias, ni tiempo, ni mares que pudieran separarnos.
He creído por un momento en que todo esto era posible.
Nos he visto haciendo planes, cometiendo locuras, compartiendo pasado y futuro. Nos he visto haciéndonos realidad,
y entonces, me he despertado con una presión horrible en el pecho que no sé si gritaba 'te quiero' o 'ayuda', pero joder... ¡cómo dolía!
Si esto es amor, no lo quiero.

25 may. 2017

Vida.

Vida es saber que me voy dentro de cincuenta días al país más maravilloso del mundo.
Vida es empezar de cero todas las veces que quieras.
Vida es tener la oportunidad de cumplir tus sueños.
Y hacerlos realidad.

Vida es seguir cumpliendo años.
Y hacerlo a tu lado.

Vida, es darte cuenta de que no te pasa nada.
De que los pocos problemas que tienes,
existen debido a la actitud con la que afrontas las cosas.
Pero estás viva. Y sana. Y debes ser feliz.

Vida es tener a las amigas más maravillosas del mundo.
Aunque estén lejos, están.

Vida es tener familia.
Que no será perfecta, ni la mejor,
pero es la mía, 
y eso es suficiente.

Vida es saber enamorarse.
Y hacerlo de ti.

Vida es saber luchar,
y vivir a pesar de los demás.

Es estar contigo,
ahora,
pese a todo.
Y seguir haciendo historia.

Vida es todo el futuro que tenemos por delante
para ser, creer y vivir.

Vida será todo cuando estés tú,
y cuando no,
vida será todo lo que se me ponga por delante.

Porque jamás,
jamás de los jamases,
volveré a dejar pasar
ni una sola oportunidad más.

Vida eres tú,
y yo contigo.

Vida, soy yo y mi historia.

Y tengo muchas ganas de seguir escribiéndola.

Will you be my one?

Esto no es lo que necesito.
Ni sufrimiento, ni dolores de cabeza, ni tener que llorarte para que nos veamos. No busco a alguien que no me demuestre que está conmigo cada día, que me quiere y sobretodo, que me respeta.

No necesito tenerte en mi vida si no voy a ser más que un segundo plato. Y si no vas a saber hacerme feliz.

Yo cometo fallos. Muchos. Créeme que lo sé. Pero si estoy con alguien, estoy con él al cien por cien. En lo bueno, en lo malo y lo peor. Y eso es también lo que espero recibir.

Necesito un amor de verdad.

Un amor que me haga levantarme feliz por las mañanas. En el que irse a la cama enfadados no sea una opción, y en el que nos importe lo que sienta el otro, porque así es como las relaciones se sacan adelante.

Necesito un amor incondicional. En el que pensemos que estar separados va a ser el peor de los males, pero que confiemos tanto en el otro que cada día lejos, también cuente.

Necesito un amor que nadie entienda. En el que discutamos por gilipolleces, pero nos queramos tanto que sea inevitable acabar juntos la noche. Sea donde sea. Estemos donde estemos.

Un amor verdadero, absurdo, incondicional y que nos consuma. Pero en el que siempre encontremos la forma de volver al lado del otro, porque sabemos que no hay nadie más que sepa hacernos sentir así. Ni que sepa hacernos querernos a nosotros mismos por encima de cualquier otro, incluso él.

Y por último, necesito un amor real.
Una historia que sea nuestra, irrepetible, indescriptible, que no haga falta contar. Una historia sin etiquetas. Una historia que vivir. Juntos.

Nuestra historia. Que no será la mejor, pero será nuestra. Y con eso es suficiente.

Se acabó.

Me he ido por la puerta de atrás,
pero me he ido.

Ya no sabía a qué más agarrarme para quererte un día más.
Ni tú sabías como dejar de dolerme.

Ya no podía despertarme de nuevo
echándote de menos.
Ya no podía seguir esperando que fueras alguien que jamás serás.

Tú eres tú con todas tus mentiras y verdades. Con todas tus virtudes y defectos. Con todos tus quereres y "te quise".

Pero yo ya no podía seguir siendo yo estando contigo.

Siempre que decidías volver, te abría las puertas. Siempre me hacía un poco más fuerte. Y sabía como volver a vivirte sin demasiadas expectativas.

Pero ahora...
Ahora ha sido imposible.

Estaba en carne viva. Abierta en canal. Vulnerable.
Mi corazón a la vista de todos. Y tú, haciéndolo pasatiempo.

Acabaste conmigo e hiciste tóxica la esperanza.
Y de mis primeras veces en mucho tiempo, un circo.

¿Sabes hacía cuánto no decía "te quiero"?¿O lo mucho que me cuesta siempre hacerlo?
¿Sabes las veces que me desperté de madrugada y toqué el lado izquierdo de la cama esperando encontrarte?
¿O la de veces que quise que esto fuera un sueño... y poder despertarme feliz y sin ti?

Nunca te has preocupado por saber cómo estaba. Ni tampoco por saber cómo es mi vida. Incluso cómo soy yo.

Para ti solo soy un conjunto de "dar por echo" que jamás conseguirás descubrir si son o no verdad, porque no hay nadie más que tú más allá de tus paredes.

Se acabó.

Se acabó sin empezar el amor. Y apareció sin deber la tristeza.

Y recuerda, que pese a todo te quise y te quise querer.
Solo espero que tú no lo hagas cuando yo ya me haya ido.

Adiós.

23 may. 2017

Vulnerabilidad.

Ya no sé cómo me he acostumbrado a vivir con esa parte de mí que heriste cuando te fuiste la primera vez. 

La que siempre acaba creyendo que la culpa de todo ha sido suya, y que esta vez será la definitiva y no volverás.
Pero no, siempre vuelves.
Sales y entras en mi vida como Pedro por su casa. A tu antojo.
¿Alguna vez te has parado a pensar en todo lo que eso conlleva para mí?


Cada vez que vuelves todo se hace más intenso.
¿Sabes, la última vez que te fuiste, lo que me costó dejar de verte en cada rincón? ¿Sabes que siempre me vienes a la mente cuando alguien menciona tu nombre? ¿Y lo que tardé en dejar de esperar un último mensaje?


No sabes nada sobre las veces en las que he pensado en ti al pasar por el sitio en el que nos conocimos, o por tu calle. Ni de cuando me venía tu olor aun estando en otra ciudad diferente.
No sabes nada de las veces en las que he deseado que estuvieras a la vuelta de la esquina. Ni del miedo que me daba poder encontrarme contigo.


En todos estos momentos, siempre deseé volver al pasado y haberme comportado de otra forma. Por si esa otra forma era la que habría marcado la diferencia. Porque me culpaba de todo lo que había pasado.

Hoy, seis años después de conocerte, sigo enganchada a ti como a la mejor de las drogas.

Hoy, sé que no todo es mi culpa, a pesar de que sigo intentando cambiar por ti.

Hoy, mi cerebro sabe cuál es el camino correcto y por qué puerta me tengo que ir, pero el imbécil de mi corazón sigue agarrado a ti con uñas y dientes.

Hoy, sigo queriendo alejarme de ti, en esta cuarta vez que has decidido volver, pero con la esperanza de que volvamos a encontrarnos.

Hoy, sé que ni 'destino' ni 'conexión' son palabras para nosotros. Que lo único que nos describe es 'toxicidad'.

Hoy, rezo por ser fuerte. Rezo por poder quererme tanto como lo hago contigo, y por fin, escribir también un punto y final en nuestra historia.

Hoy, espero dejar de pensar en todo lo que nos queda por hacer y nunca haremos, para darme cuenta de que ahí fuera hay alguien dispuesto a recorrer el mundo conmigo.

Hoy, busco fuerzas suficientes para decir 'no' a la esperanza más dolorosa de mi vida.

Hoy te pido que ceses en tu egoísmo. Y que me dejes volar, con las mismas alas que rompiste cuando quise volar a tu lado.

Estoy harta de tus falsas ilusiones, los castillos en el aire y las lágrimas vacías que lloras cuando me voy. (O cuando lo intento)

Estoy harta de no ser capaz. De toda esta vulnerabilidad que me consume cuando me vives. De toda esta tristeza que debo llamar amor.

Mi yo cuerdo, se debate entre gritarte todo el daño que me has hecho, o cortarse las manos para evitar escribirte una vez más.

Mi yo cuerdo es la que te odia por hacerme así. Por hacerme retroceder todo lo avanzado cada vez que vuelves. Por hacerme creer en algo que no existe.

Y la que lucha cada día con esa otra parte, que ya no sé ni cómo llamar, que vive por ti. Esa imbécil que siempre estará dispuesta a abrirte la puerta aunque sea la décima vez que llames.

Hoy, todas mis partes buscan paz. Y todas saben que es imposible encontrarla a tu lado.

Algún día, espero que pronto, nos largaremos a buscarla, terminando por fin esta historia interminable.

Cerrando por demolición mi corazón y mi cabeza, y cambiando todas las cerraduras, para que no puedas volver a entrar.


Jamás.

19 may. 2017

La verdad de nuestra historia.

Ya llevamos muchos meses sin saber del otro, y créeme, se vive mejor así. 

Ya no busco tu coche entre los atascos de Madrid,
ni los bares de Gran Vía me recuerdan a todos esos besos que te di.

Ya no echo de menos tus manos,
ni el asiento trasero de tu coche.

Ya no busco más
de lo que fui capaz de tener.

Ya no escribo cartas que nunca leerás,
ni cuento los días que me quedan para verte.
Porque no volveré a verte más.

Ya no seguimos escribiendo,
porque hace mucho
que vivimos el final.

En todo este tiempo sin ti,
me he dado cuenta de una cosa:
nunca te quise.

Solo quería querer.

Todo fue una farsa, ¿sabes?
Los besos,
las películas,
las cervezas y las fotos perdidas.

Las conversaciones hasta las tantas,
las llamadas de madrugada,
los 'te echo de menos',
y los planes sin cumplir.

Y aunque me da pena decirte,
que todo fue mentira,
fue una de las mentiras más intensas
de mi vida.

No nos pertenecemos,
no estamos destinados,
no hay nada que buscar.
Ni conseguir.

Estoy mejor así.

Solo quería escribirte,
para decirte que
todo está olvidado.

Que no te quise,
pero te quise querer
más fuerte que nunca.

Que no te tuve,
pero te ansié.

Y ya se sabe que las prisas no son buenas,
y las adicciones,
a veces llegan a matar.

Que espero que seas feliz,
y hagas feliz.
Y que dejes que te quieran.

Que espero que no nos volvamos a encontrar,
porque no quiero desenterrarte,
ni que Sergio Carrión vuelva a recordarme a ti.

Que espero que,
solo a veces,
me eches de menos
con las mismas ganas
con las que siempre 
me echaste de más.

Si estás buscando un por qué.

Si no me equivoco,
estás aquí buscando un por qué
al llevar días sin saber de mí.


Estás buscando un por qué,
a que la chica que bebía los vientos por ti
haya desaparecido.

Seguramente estés leyendo esto porque
esperas encontrar en todos estos textos
que nunca leíste,
una última pista.

Pues he de decirte,
a ti y a todas esas personas que siguen
la historia de dos desconocidos desde hace años,
porque ellos sí se dignan a leer,
que el por qué, eres tú.

Tú solito me has alejado de ti.
Tú, que nunca creíste en nosotros.

Tú,
con tus falsos besos, miradas vacías
y falta de tiempo.

Tú,
con tus miedos,
tu cabeza en el limbo,
y tu apreciada soltería.
Ni siquiera te dignaste en aparentar cierto respeto.
¿Y aún buscas un por qué?

Porque tú,
y yo,
éramos la idea perfecta,
en la vida equivocada.

Y es liberador darse cuenta,
que querer a alguien,
también es saber dejarle ir.

Y más,
cuando lo único que hace
es tenerte a medias
y quererte de mentira.

Y porque decidí quererme a mí también.
Porque de momento soy la única que ha sabido hacerlo mejor que nadie.

Y no,
no voy a olvidarte,
no podría.

Solo espero que si te da por volver,
como siempre,
lo hagas cuando sepas lo que quieres dar
y no solo lo que quieres que te den.

Tú eres mi por qué y mi por qué no.

Me he ido en busca de todo el tiempo que me hiciste perder.

La constelación de tus costillas.

Hoy al despertarme, 
por fin a tu lado,
he hecho un gran descubrimiento. 

Tienes mil lunares en la espalda,
que forman una pequeña gran constelación. 

Y es que yo me recorrería 
toda la puta vía láctea,
por poder contártelos 
una vez más. 

Hay algunos que están muy pegados
como si no tuvieran espalda suficiente.
Como diciendo:
"ven, acércate más que ya te echo de menos"
Que me recuerdan mucho a nosotros
cuando dormimos juntos.

Como cuando estamos a menos de veinte centímetros,
y a las cuatro de la mañana
te entra la necesidad 
de darte la vuelta y abrazarme
hasta dejarme sin aliento. 
Y es que todos tus roces
me quitan la respiración.

"Podría ver esto todas las mañanas sin cansarme",
he pensado hoy al abrir los ojos.
Y créeme, espero que así sea. 
Conlleve o no muchas otras cosas. 

Quiero perder la cuenta
de nuestros días,
de nuestro tiempo
Y de tus lunares. 

Y si me canso de contar,
empezar de nuevo. 
Siempre,

pero contigo. 

Ninguna mañana contigo.

Nunca he vivido una mañana contigo.

No sé cómo te tomas el café. 
O si bebes leche o té.

Nunca me has despertado a besos.
Ni tampoco he abierto los ojos al oír
tu movimiento entre las sábanas.

No nos hemos lavado los dientes juntos,
ni nos hemos pedido salir del baño por vergüenza.

Nunca he dormido con tu camiseta.
Ni me la has arrancado al despertar.

Nunca he visto amanecer contigo.

Lo nuestro eran las noches.

(Cuando era)

Y cuando era,
no nos hacía falta la luz.

Nuestros sentidos estaban más que desarrollados
aquellas noches.
Yo diría incluso,
que adquirían características especiales,
cada vez que estabas tú.

Te podía sentir,
aunque estuvieras a metros de distancia.
Te olía aun cuando ya me había ido.
Me conocía cada una de las curvas de tu cuerpo,
y me sabía de memoria tus lunares.
Podía quedarme mirando tus ojos,
o haciéndote cosquillas,
lo que parecía una eternidad.

De noche, solo nosotros,
éramos suficientes para vivir
y sobrevivir,
durante días,
sin nada más que piel.

Parecía ser suficiente,
pero ahora,
sigo echándo(te) de menos,
y alargando la mano al despertar.

Porque dejé de buscar las mañanas,
tapándolas con un 'todavía'
que nunca llegó.

Días grises.

Hoy me he despertado
y hacía un día estupendo,
pero me sentía vacía,
sin ti.

Hoy, 
el sol no ha conseguido 
darle color
a este día gris.

Día gris,
a pesar de que contigo
todo es siempre
blanco o negro.

Día gris,
porque te tengo
a más de trescientos
kilómetros de distancia.

Día gris,
porque aunque estés conmigo,
te siento siempre
a mundos de aquí.

Hoy me he despertado,
he tocado el lado izquierdo de la cama
y no estabas tú.

Y me he puesto a soñar 
con las veces en las que
nada más abrir los ojos,
lo primero que veía
eras tú.

Y me he puesto a pensar,
en el poco tiempo que nos queda,
en todo lo que nunca te dije,
en todo lo que piensas,
en todo lo que dices.

En lo poco que me quieres,
y lo mucho que siento por ti.

Días grises,
porque me doy cuenta de que esto,
nunca fue lo que yo quise.

¿Luchar o dejarse ganar?

Yo ya me doy por perdida,
por conformarme con un amor,
que nunca será suficiente.

Porque ni siquiera,
en los días grises,
yo seré suficiente
para ti.

Contigo, la vida.

Tú,
que llevas veintiún años conmigo.

Tú,
que me sigues sorprendiendo
cada día.

Tú,
que aún no entiendo el por qué
a ponerme delante a personas
que no saben cómo hacerme feliz,
y solo se llevan mi tiempo.

Tú,
que me has enseñado muchas cosas
que nunca me dejas poner en práctica.

Tú, vida,
que eres lo más valioso que tengo.

Hoy te pido,
sé feliz conmigo.

Salta,
déjate vivir.

Arriésgate,
que jamás te soltaré la mano.

Hoy te pido,
que me dejes ir de la mano de alguien,
aunque solo sea un trozo del camino,
que quiera seguir aprendiendo conmigo.

Hoy te pido,
que me dejes ser feliz.

Deja de tener miedo,
yo lo hice hace mucho tiempo.

Permítete sentir.
Permítete querer,
y ser.

Tú,
que eres todo lo que tengo.
Dejame ser,
todo lo que quiero ser.

Estamos en las puertas
de una aventura increíble,
así que por favor,
dile al cerebro que calle,
al corazón que se prepare,
y demos juntas este paso.

Sigamos escribiendo nuestra historia.

16 may. 2017

Reconoceré que no hubo victoria aunque yo salí a ganar.

Tus ojos me atraparon en el mismo instante en el que te conocí. Y por eso supe que tenías que estar en mi vida. 
Por eso te busqué. Y por eso sigues hoy aquí, siete años más tarde.

Y que se quiten los porros donde estés tú, porque eres mi droga favorita.

A veces pienso en todo lo que hemos vivido, sin siquiera vivirnos del todo, y creo que todo eso, es la entrada directa a esta montaña rusa que es la vida si estás tú.

Creo que hemos sido siempre tan distintos, que inevitablemente, estábamos destinados a entendernos. A pesar de no llegar a hacerlo nunca del todo.

Ay, tus ojos.
Tienes una mirada que habla de todo lo que tú no te atreves.
Unas manos, que me hacen Venus mil veces en el trayecto infinito de mi espalda.
Y una boca, siempre hambrienta, que ya en el primer minuto, me hizo saber que querría seguir besándola el resto de mis días.

Creo que siempre es buen momento para ser valiente y sentir.
Y a mí me ha costado siete años y tres despedidas rendirme, pero espero, que al menos cuando ya no nos quede tiempo, volvamos a intentarlo.

Todavía falta vivir el primer "buenos días", y un desayuno. Una ducha juntos, un viaje a ninguna parte, y sentir tus manos en cada rincón de la casa (que es cualquier sitio en el que estés conmigo).
Todavía falta ser capaz de decirte, que pasaría el resto de mis mañanas contando tus lunares. Un primer "avísame cuando llegues", una cena que acabe en el mejor polvo de nuestras vidas y otro que nos lleve a decir eso que jamás pensamos que volveríamos a decir.

Todavía falta cogernos la mano mientras acabamos con Gran Vía, subir a la terraza más grande de Madrid y ver que las mejores vistas las tengo siempre a mi lado. Vivir mil primeras veces y otras tantas últimas. Conocer tus miedos y todas tus virtudes, que no son pocas.

Quedarnos con todo menos con las ganas de vivirnos.

Me encantaría pasar una noche en vela, haciendo el amor y hablando de la vida.
Una buena canción de fondo, saber que te interesa conocer algo más que mi cuerpo, y descubrir cosas tan simples como tu color favorito, tu mayor miedo, tus sueños o si crees en el destino.

¿Sabes? Conforme pasa el tiempo, me doy cuenta de que necesito menos, pero quiero más.

Me explico.

Ya sabes que siempre he sido mucho de guardarme cosas porque tú eras mi mayor límite. Pues quiero romperlo del todo. Acabar con ello y sentir.
E ir de cabeza, porque la vida es demasiado corta como para no permitirte que me la desordenes un poco.

El 'no' ya lo tenemos, ¿no?
Ya no hay nada que perder.
Arriésgate conmigo.

Pero a la vez, también me he dado cuenta, de que todo lo que necesito es saber que estás. No quiero etiquetas, ni flores, ni fechas, ni corazones. Solo tú y yo, y el futuro a nuestros pies.

Y si no, si volvemos a perdernos, que sepas que siempre te quise querer. Y que un día vas a querer hacer las mismas bromas con otra persona y no te va a entender. Y en ese momento te darás cuenta de todo.

Y entonces, ya será tarde.

No están las grandes historias como para dejarlas sin vivir.

Así que bueno,
aquí me despido.
Esta será la última vez que te escriba.

Ya he cerrado los ojos y cruzado los dedos muchas veces mientras te escribía, intentando hacerte realidad.
¿Queda mucho para que acabe el nudo de nuestra historia?

15 may. 2017

Conversaciones telefónicas si tú y yo, no fuésemos tú y yo.

Buenos días, cariño. ¿Qué tal el día?
Sí, estoy entre clase y clase. Echándote de menos. 
¿Nos vemos esta tarde?
Da igual, es viernes. ¿Manta y peli?¿O salimos con tus colegas? Cualquier plan me parece bien contigo. 
Sí, he quedado para comer con las chicas. ¿Sabes que Ana está prometida? Se lo ha pedido esta mañana. 
Ya ves, una locura. Pero una locura preciosa. 
Sí, algún día ellos seremos tú y yo. 
Bueno, viene el profe de dibu. Hablamos luego, ¿vale?
Te quiero. 
Ten cuidado con la moto. 
Y acuérdate de comprar comida para el perri. Tenemos que hacer la compra ya, y dice mi casero que a ver cuando me llevo las últimas cajas.
Vale, mañana lo hacemos todo. 
Me muero por terminar la mudanza y empezar a vivir juntos. No pensé que llegaríamos tan lejos. 
Sí..., lo conseguimos. 
Venga, entro en clase, ¿vale?
Y yo, cariño. 
Hasta luego.

13 may. 2017

Unas ganas que iluminaban Madrid.

Un reloj que se para cuando estáis juntos.
Un beso que sabe a océano completo.
Un abrazo que te haga creer.

Una risa incontrolable a las tantas en Gran Vía.
Unas manos con vergüenza por cogerse mientras andan,
pero que no ven más allá de ellas cuando están a oscuras.
Unos ojos que se miran prometiendo,
todo lo que nadie más entiende.

Un mensaje a media noche, desvelado.
Un 'cariño' rápido y asustado, que se escapa sin querer.
Un 'te quiero' que pensabas que jamás volverías a decir.

La tranquilidad de saber, que si estás mal te ayudará a salir del agujero,
y sino, compartirá contigo tus deseos.

Miedos que desaparecen cada vez que te mira.
Manos capaces de sacarte a rastras de tu zona de confort
solo por verte feliz.

Que te desnude con la mirada y te vista con cada caricia.
Que lleve el universo en sus ojos,
y en las manos el futuro.

Que no tenga miedo a vivir(te),
a crecer,
a sufrir.


Un viaje sin más destino que tu cuerpo,
y sin más mapa que tus lunares.

Un 'tú' a más distancia
de la que debería.

Un sueño,
que jamás
se cumplirá.

11 may. 2017

Textos reales sin rima y sin paciencia.

Aparentemente mi inspiración lleva tu nombre. 
Y escribo como siento,
así que date por jodido
porque te quedan muchas verdades por leer. 

La esperanza es una putada, ¿sabes?
O tienes todo el tiempo del mundo por delante y "lo que tenga que ser, será".
O te angustias por no saber
si al final será verdad o no
que estábamos destinados a estar juntos. 

Y ya no me voy a poner a hablar ni de tipos de relaciones,
ni de etiquetas,
ni de los dolores de cabeza que me das. 

Solo quiero hablar del tiempo. 
Del tiempo contigo. 

De todos los años que hace que nos conocemos,
de los días que he pasado pensando en ti cuando no estabas,
de las conversaciones a las cuatro de la mañana,
de las primeras veces,
de las caricias,
de los besos robados 
y las miradas retiradas por vergüenza. 

Quiero hablarte de todas las veces que te has ido,
para siempre volver. 
De lo que se te pasará por la cabeza,
que yo no entiendo,
pero que algo bueno tendrá que ser para que siempre dejes la puerta entreabierta. 

De las veces que las horas se han hecho segundos, 
y los días años cuando no estabas aquí. 
De lo malo, lo bueno y lo regular. 

De nuestra historia 
y de nuestro punto y final,
que nunca llega. 

Eres como una herida que no cicatriza
porque no paras de arrancarle la costra. 
Y pica. 

Y escuece el amor
y el tiempo que nos queda,
que es toda la vida.

Y me parece demasiado para dudar, 
imaginar y seguir rascando la herida. 
Quiero que cure,
aunque vaya a dejar marca. 
Porque cuando miras una cicatriz,
recuerdas su historia. 
Y solo está en tus manos 
crear una buena para la nuestra.