24 abr. 2017

Fuera de juego al amor.

Creo que la diferencia entre decir y hacer, es una de las cosas que más me preocupan en el mundo.
Hemos dejado de sentir. Hemos dejado de creer que alguien más que tú mismo merece ser feliz. Somos egoístas. Ahora pensamos "qué voy a hacer yo por los demás cuando ni siquiera yo tengo todo lo que quiero".
¿No te has parado a pensar en que quizás no lo tengas porque no tienes huevos a salir a buscarlo?
Nos cerramos en banda, dejando y alejando a todos los que nos quieren.
Un fuera de juego al amor y a los sueños.

La diferencia entre decir y hacer, puede regalarte muchas cosas: al amor de tu vida, un viaje que jamás te atreviste a hacer, un trabajo diferente a ese que no te hace feliz, un piso nuevo, una familia numerosa... pero sobre todo, puede hacerte creer en ti mismo. Y puede hacerte ser lo que quieres ser, y no lo que te digan que debes ser.

No vale que digas que te gustaría ser cocinero, si no eres capaz de meterte a la cocina y crear algo, aunque al principio no sea maravilloso.
No vale que digas que no eres suficientemente feliz en tu trabajo si no quieres perder un sueldo fijo, por vago, solo por no salir un día a repartir currículum e intentar encontrar algo mejor. Algo "de lo tuyo".
No vale tampoco que digas, que no sabes lo que quieres ser de mayor, y que no explotes todas y cada una de tus cualidades para averiguarlo.
No vale que me digas que te importo, si a los dos días me dices que no le diste la importancia suficiente a dejarme plantada por irte con tus amigos.
Y sobre todo, no me vale que me digas que quieres una vida a mi lado, cuando para ti, una vida conmigo no pasa de la semana y media.

Lo que hay que hacer es creerse lo que quieres. Admitirlo aunque de miedo. Demostrarlo. Como sea. Simplemente a tu manera. Y entonces, por si no se habían dado cuenta, decirlo de nuevo.
Esta vez, con palabras.
Porque ¿sabéis?: Los actos también hablan.

No hay que jugar con los sentimientos de la gente solo porque no sepas qué hacer con los tuyos.
Que de ilusiones no se vive, pero con ellas sí. Y es una putada vivir agarrada a la esperanza de cumplir algo que no existe.
Y que bendito sea el que sabe lo que quiere hacer con su vida, pero por lo menos, saltad, vivid, experimentad y disfrutad para intentar averiguarlo.

Todo empieza por pensar, sigue por convencerse, decirlo(y)hacerlo. Porque son dos cosas que van de la mano: hablar y demostrar. Y jamás arrepentirse. Porque todo lo que hagas y todo lo que hiciste, te hará ser quien eres hoy. 
A veces los errores también te guían hacia el camino correcto.

Así que, yo prefiero demostrar(me) que quererte lo que te quiero es suficiente, que el siguiente paso depende de ti, y que sino, habrá otro en el mundo que sepa completar este camino conmigo.
Prefiero demostrar(me) que los sueños se cumplen y dejar de vivir en ojalás. Prefiero saltar, viajar, vivir y romper todos los límites sociales que jamás me dejarán crecer y ser quien quiero ser. Quien poco a poco, ya soy.

Sí, prefiero vivir.
Y perder por intentarlo y no por engañar a nadie con palabras vacías. Ni siquiera a mí misma.
Así que arrepiéntete tú, yo lo hice todo queriendo. Y seguiré intentándolo cueste lo que cueste.
Todo.

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