26 abr. 2017

La relatividad del tiempo.

Supongo que todos os habréis dado cuenta de que cuando no tienes nada que hacer y estás aburrido en casa, todos los días son eternos domingos de hastío; pero que cuando estás ocupado con algo divertido, que te gusta o simplemente pasando un rato con alguien que te hace sentir bien, el tiempo vuela.

Bien, pues hoy quería hablar de como afecta el amor al tiempo. De los nunca, los pronto y los para siempre. De los amores a distancia y la distancia al amor. De los miedos, de la vida y de la relatividad. De ti, de mí y del futuro, aún inexistente.

¿Alguna vez habéis dejado pasar a una persona porque creíais no tener el tiempo suficiente para estar con ella? ¿Os habéis alejado de alguien porque veíais el amor como algo muy lejano? ¿Quizá porque "el amor no es lo tuyo"?¿Os separaba algo?¿O alguien?

¿A qué distancia están tu cabeza y tu corazón?¿Cómo de lejos has llegado a estar de tus sueños?¿Cuánto cubre esa barrera que creías buena idea y solo te ha ido alejando más y más de quien realmente quieres ser?

Vivir y sentir van de la mano.

Jamás me arrepentiré de lo que viví, porque todo me enseñó algo. He aprendido que sentir, en su justa medida, no es algo malo. Que si aún sigues creyendo en el amor, habrá veinte personas antes que LA PERSONA que te abandonarán, jugarán contigo y te romperán el corazón. Personas que te harán dudar, te harán dejar de creer y a veces, te convertirán en un insensible. Un miserable.

Hasta que llegue alguien con tiempo.

Tiempo para esperar. Para rascar tus muros. Para destrozar hasta la puta última piedra. Tiempo para demostrarte lo que siente. Lo que quiere sentir. Lo que quiere saber y aprender contigo. ¡Joder! Tiempo para hacerte ver que sentir no siempre es malo. Que se puede volver a querer, ¿sabes? ¡A creer!

Vendrá alguien con tiempo suficiente para hacer de un pronto un siempre, y de un nunca un hasta luego. Alguien que ya haya destruido sus propios muros por ti. Alguien a quien no le importe esperar un año más. Y que no vaya a rendirse. Alguien que viva este presente, a tu lado, a pesar de que haya que pulirlo. Pero que no tenga prisa, y el futuro no le parezca una carga, sino una página en blanco.

Vendrá alguien que quiera hacer de esta historia un libro. Y que consiga hacerte ver, que volver a ser feliz no era imposible.

Vendrá alguien como yo, contigo. Como tú, con ella. Como él, consigo.

¿Escribimos juntos?

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