16 may. 2017

Reconoceré que no hubo victoria aunque yo salí a ganar.

Tus ojos me atraparon en el mismo instante en el que te conocí. Y por eso supe que tenías que estar en mi vida. 
Por eso te busqué. Y por eso sigues hoy aquí, siete años más tarde.

Y que se quiten los porros donde estés tú, porque eres mi droga favorita.

A veces pienso en todo lo que hemos vivido, sin siquiera vivirnos del todo, y creo que todo eso, es la entrada directa a esta montaña rusa que es la vida si estás tú.

Creo que hemos sido siempre tan distintos, que inevitablemente, estábamos destinados a entendernos. A pesar de no llegar a hacerlo nunca del todo.

Ay, tus ojos.
Tienes una mirada que habla de todo lo que tú no te atreves.
Unas manos, que me hacen Venus mil veces en el trayecto infinito de mi espalda.
Y una boca, siempre hambrienta, que ya en el primer minuto, me hizo saber que querría seguir besándola el resto de mis días.

Creo que siempre es buen momento para ser valiente y sentir.
Y a mí me ha costado siete años y tres despedidas rendirme, pero espero, que al menos cuando ya no nos quede tiempo, volvamos a intentarlo.

Todavía falta vivir el primer "buenos días", y un desayuno. Una ducha juntos, un viaje a ninguna parte, y sentir tus manos en cada rincón de la casa (que es cualquier sitio en el que estés conmigo).
Todavía falta ser capaz de decirte, que pasaría el resto de mis mañanas contando tus lunares. Un primer "avísame cuando llegues", una cena que acabe en el mejor polvo de nuestras vidas y otro que nos lleve a decir eso que jamás pensamos que volveríamos a decir.

Todavía falta cogernos la mano mientras acabamos con Gran Vía, subir a la terraza más grande de Madrid y ver que las mejores vistas las tengo siempre a mi lado. Vivir mil primeras veces y otras tantas últimas. Conocer tus miedos y todas tus virtudes, que no son pocas.

Quedarnos con todo menos con las ganas de vivirnos.

Me encantaría pasar una noche en vela, haciendo el amor y hablando de la vida.
Una buena canción de fondo, saber que te interesa conocer algo más que mi cuerpo, y descubrir cosas tan simples como tu color favorito, tu mayor miedo, tus sueños o si crees en el destino.

¿Sabes? Conforme pasa el tiempo, me doy cuenta de que necesito menos, pero quiero más.

Me explico.

Ya sabes que siempre he sido mucho de guardarme cosas porque tú eras mi mayor límite. Pues quiero romperlo del todo. Acabar con ello y sentir.
E ir de cabeza, porque la vida es demasiado corta como para no permitirte que me la desordenes un poco.

El 'no' ya lo tenemos, ¿no?
Ya no hay nada que perder.
Arriésgate conmigo.

Pero a la vez, también me he dado cuenta, de que todo lo que necesito es saber que estás. No quiero etiquetas, ni flores, ni fechas, ni corazones. Solo tú y yo, y el futuro a nuestros pies.

Y si no, si volvemos a perdernos, que sepas que siempre te quise querer. Y que un día vas a querer hacer las mismas bromas con otra persona y no te va a entender. Y en ese momento te darás cuenta de todo.

Y entonces, ya será tarde.

No están las grandes historias como para dejarlas sin vivir.

Así que bueno,
aquí me despido.
Esta será la última vez que te escriba.

Ya he cerrado los ojos y cruzado los dedos muchas veces mientras te escribía, intentando hacerte realidad.
¿Queda mucho para que acabe el nudo de nuestra historia?

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