11 may. 2017

Textos reales sin rima y sin paciencia.

Aparentemente mi inspiración lleva tu nombre. 
Y escribo como siento,
así que date por jodido
porque te quedan muchas verdades por leer. 

La esperanza es una putada, ¿sabes?
O tienes todo el tiempo del mundo por delante y "lo que tenga que ser, será".
O te angustias por no saber
si al final será verdad o no
que estábamos destinados a estar juntos. 

Y ya no me voy a poner a hablar ni de tipos de relaciones,
ni de etiquetas,
ni de los dolores de cabeza que me das. 

Solo quiero hablar del tiempo. 
Del tiempo contigo. 

De todos los años que hace que nos conocemos,
de los días que he pasado pensando en ti cuando no estabas,
de las conversaciones a las cuatro de la mañana,
de las primeras veces,
de las caricias,
de los besos robados 
y las miradas retiradas por vergüenza. 

Quiero hablarte de todas las veces que te has ido,
para siempre volver. 
De lo que se te pasará por la cabeza,
que yo no entiendo,
pero que algo bueno tendrá que ser para que siempre dejes la puerta entreabierta. 

De las veces que las horas se han hecho segundos, 
y los días años cuando no estabas aquí. 
De lo malo, lo bueno y lo regular. 

De nuestra historia 
y de nuestro punto y final,
que nunca llega. 

Eres como una herida que no cicatriza
porque no paras de arrancarle la costra. 
Y pica. 

Y escuece el amor
y el tiempo que nos queda,
que es toda la vida.

Y me parece demasiado para dudar, 
imaginar y seguir rascando la herida. 
Quiero que cure,
aunque vaya a dejar marca. 
Porque cuando miras una cicatriz,
recuerdas su historia. 
Y solo está en tus manos 
crear una buena para la nuestra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario