7 may. 2017

Y entonces desperté.

Me encantaba tu casa,
porque olía a ti,
y era algo tan sexy, tan lejano,
familiar.

Una señal de advertencia,
"directa al peligro".

Mi hambre y tus ganas de comer(me).
Mis ansias hechas mano por tu piel.
Dos bocas sedientas sin mapa y decididas.
Ojos perdidos y destinos encontrados.

Sábanas blancas y kilómetros de piel.
La noche dominaba.

Amor, 
por un momento,
correspondido.

Y entonces desperté,
y no quedaba nada,
salvo las ganas de amar.

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