25 jun. 2017

No me toques, no me sueltes.

Ay, el amor...
Está demasiado cerca de la indiferencia. Más de lo que pensamos.
Pero ¿qué pasa cuando quieres sentir indiferencia, cuándo la otra persona se merece indiferencia, y tu corazón no es capaz de hacerte caso porque sigue pensando en todos esos 'y si...' y ojalás?
Es algo así como soltarse de su mano cuando intenta dártela después de una discusión, aunque quieras estar tan junto a él que ni las pieles se diferencien.
Como cuando te pide un beso y te vas sin dárselo, aunque en realidad, te gustaría besarle el resto de tus días.
¿Cómo luchas contra eso? ¿Contra el odio que debes sentir vs todos los 'te echo de menos' que te salen del corazón cuando menos te lo esperas? ¿Qué pasa con todo el daño que os habéis hecho? ¿Merece la pena ahora meteros en la cama, como si fuérais dos desconocidos? ¿A pesar de vuestra historia, de lo que sientes y de que sabes que al final, acabará doliendo aunque veas eso como la mejor de las barreras? ¿Cómo luchas contra las ganas de quererle? ¿Merece la pena la autotortura de estar a diez centímetros de él pero sentirse a kilómetros, solo por volver a verle una vez más?
Yo creo que no.
Y pienso además, que ya lo sabes de sobra.
Así que párate un momento a pensar en lo que estás haciendo, valora la situación y sobretodo, valórate a ti misma.
Ahí tendrás la respuesta.

14 jun. 2017

Un segundo, otra vida.

Tu vida depende del tiempo.
Todo puede cambiar en un solo segundo.

Una mala decisión, aunque no sea con mala intención,
una palabra en el momento inoportuno,
una mirada que te condene,
o la confianza de creer que tienes toda la vida por delante.

Hace tres meses, vivía sin preocupaciones. Esperando.
Y a eso yo le llamaba felicidad.

¿Pero qué es realmente la felicidad?

¿Quizá, que venga una persona, te revuelva la vida y te haga vivir de verdad,
a pesar de saber que puede marcharse y llevarse consigo todo lo que creías ser antes de él?
¿O que te obligen a cambiar de vida de un día para otro,
y tengas que ver lo que es vivir y buscarse la vida, de cero, deprisa y por ti mismo?
¿O se es feliz cuando se vive tan poco que no tienes que preocuparte por nada más
que por seguir viviendo, esperando a que algo más pase?

No sé.
Ahora mismo tengo un cúmulo de sentimientos que no sabría describir.

Nueva vida, sin una zona de confort a la que volver, sin una persona que creía importante pero que he visto que realmente solo era alguien tóxico al que le apetecía jugar, con pocos amigos que viven lejos pero que valen por veinte que vivan cerca, con una familia que a pesar de que no comparta con ellos ni la mitad de cosas que me hacen ser quien soy, me quiere y sé que me apoya a pesar de todo, y con un viaje dentro de treinta y tres días que estoy segura de que me cambiará la vida.

¿Debo sentirme triste por lo que he perdido, feliz por todo lo que he ganado con la pérdida, ansiosa por el futuro que me espera o tranquila por conformarme con lo que hay?

No lo sé, chicos.
Pero una cosa os digo: la vida, es maravillosa.
Cada día tienes cientos de miles de oportunidades de empezar de cero. De crear tu propia vida y descubrirte a ti mismo.

Aprovechadlas.

¿El adiós definitivo?

De momento, este será el último texto que te escriba.
Y es que me voy, por fin, a la otra punta del mundo. A cumplir sueños, lograr metas y a descubrir lo que la vida tiene preparado para mí.

Hace cuatro meses, vivía tranquila y expectante, esperando que llegara la fecha. Pero no, decidiste volver a mi vida y ponerla del revés de nuevo. Y aquí estoy, despidiéndome otra vez de una de las mejores y más frustrantes historias que he vivido nunca.


La verdad es que me da miedo, porque siempre que nos hemos separado ha sido con enfados de por medio, y ahora no es así. Ahora es la vida lo que se entromete entre nosotros. Y me asusta pensar, que quizás sea esta la última vez que te vea, que te bese, que hagamos el amor o que andemos de la mano por las calles de Madrid.


Sí, volveré. Pero como ya me dijiste un día, la vida da muchas vueltas y no tengo ni idea de cómo seré, lo que pensaré o querré cuando vuelva de Estados Unidos. 

Así que voy a aprovechar, ahora ya que no queda más tiempo, a darte las gracias otra vez por nuestra historia. Llena de primeras veces, de risas, de lloros y de ganas. De cosas buenas y malas, pero siempre contigo.
Eres mi historia más especial, y por eso jamás podré olvidarla.

Pensando, he llegado a la conclusión, de que siempre he querido más contigo. Una "relación real". Y mientras tanto, no me he dado cuenta de que ya la estábamos teniendo.

La nuestra.
Que no tendría mucho de relación típica, pero oye, era nuestra historia. Y sobretodo, era real.

Yo creo que aquí acaba el nudo de la historia, ¿no?


Ya están todas las cartas puestas sobre la mesa y ya somos mayorcitos como para saber tomar o no la decisión correcta. Como para saber que arriesgarse siempre merece la pena.


Ahora solo falta el desenlace.


Espero que te vaya bien.

Te echaré de menos.

Otro año más.

Hace justo un año, te estaba escribiendo sobre el poco tiempo que nos quedaba
y todos los miedos que nos impedían sentir.
Yo, ingenua como siempre, no sabía que solo era falta de interés.

Hace justo un año, no sabía que quedaba un mes para que viviéramos uno de nuestros peores días. Ni para volver a perderte.

Pero hace un año, tampoco imaginaba que aún seguirías aquí. Hoy, diecisiete de junio de dos mil diecisiete, después de seis años.

No me gustan los textos típicos de feliz cumpleaños, así que seguiré escribiéndote así todos los años que pueda.

La verdad, es que si leyéramos ahora el texto del año pasado, no se notaría diferencia, porque estamos exáctamente en el mismo sitio: poco tiempo juntos, muchos sentimientos no correspondidos y una marcha inminente al otro lado del mundo.
Me hace gracia, ¿sabes?
Ver que por mucho que vivamos, no avanzamos. Somos como la pescadilla que se muerde la cola.
Y realmente no sé cuándo terminará esto, si es que algún día lo hace del todo, pero pase el tiempo que pase, nunca me arrepentiré de nada de lo que hemos pasado juntos, porque todo eso nos ha traído hasta aquí.

¿Qué historia, eh?
No sé si alguna vez te habrás parado a hablar de nosotros con alguien, pero es que nadie más que tú y yo entiende lo que pasa. Ni siquiera nosotros lo hacemos del todo.
Y eso me encanta, porque lo hace más especial. Lo convierte en locura. En autotortura, si me pongo a exagerar. Pero es que la vida es demasiado corta como para no dejar que me la desordenes de vez en cuando.

Espero que algún día, pueda felicitarte en persona. Eso significará que salió bien.
Hasta entonces, feliz cumpleaños.

Sigue regalándole al mundo tus vistas todo el tiempo que puedas.


1 jun. 2017

Junio.

Mayo ha muerto
con mis ojalás,
tus manos,
y todos los besos que nunca te dí.

He decidido que,
los cambios no es que vengan
sino que hay que crearlos.
Y por eso tú, junio,
vas a ser el conmienzo del mío.

Hoy me prometo dejar de pensarte,
y acabar el mes curada de ti.
Hoy me prometo dejar de escribirte,
y que tu nombre desaparezca de mis letras.

Hoy,
prometo desaparecer.

Y reaparecer en mi vida,
como la chica que fui.
Como la chica que murió 
por seguir mendigándote amor.

Junio,
con tus soles,
tus mares
y tus 'todo es posible en verano'.

Confío en ti
para recordar
lo que era ser feliz.

Confío en ti,
para disfrutar los últimos
cuarenta días
en lo que llaman 'mi' país.

Y sobretodo,
confío en ti,
para ayudarme a recordar quién era
y no volver a olvidarlo jamás.