29 jun. 2017

Las tres primeras.

No sé cuántas veces van ya desde que nos conocimos. Cuántos besos, cuántas peleas, cuántas medias citas y cuántos ojalás. Pero sí sé todo lo que te quise decir y te dije, y todo a lo que nunca me atreví. Así que aquí está: mi carta de despedida. La real.
Y no importa en que momento leas esto.

¿Sabes? Hay una leyenda japonesa, que dice que dos personas que están destinadas a estar juntas, estarán unidas toda la vida por un hilo rojo atado al dedo meñique de ambos. No importa el tiempo que paséis sin veros, no importa si le conoces o no le has visto todavía... el hilo rojo jamás se romperá.

Es una leyenda que me parece genial, sobretodo porque como ya sabes, yo creo muchísimo en el destino.

Me han pasado cosas, y personas, que de vez en cuando han intentado tirar por la borda toda mi fe en él. Pero realmente creo que el destino es la base de la vida.
Estás destinado a ser algo. Depende de ti trabajar o no para serlo. La vida, irá poniendo metas, obstáculos y personas a lo largo de tu camino, pero solo tú eres responsable de elegir las correctas y de rendirte o no, cuando algo no vaya como te gustaría.

Yo creo, que nosotros estábamos destinados a ser. Y hablo en pasado, no porque me haya rendido, sino porque si tiene que ser será. Aunque no ahora.

Y no nos obligo, créeme. Estábamos destinados a ser, pero quizás no del todo.
A lo mejor esto era a todo a lo que podíamos aspirar... ¿Una pena, no?

En fin, sea o no lo máximo, quiero decirte varias cosas:

Jamás me arrepentiré de nada de lo que he hecho. Haya sido malo o no. Porque he aprendido muchísimo estando contigo todos estos años, tanto de la vida como de mí misma.
Además, has sido una de las personas con las que más he vivido. He sentido todo mil veces más: tus manos, un viaje en coche, unas vistas desde lo alto, un paseo por el parque, las primeras veces... He exprimido todo al máximo, y tengo cada segundo guardado muy adentro.

Quiero darte las gracias por haber aparecido en mi vida aquel agosto de hace ya seis años. Quiero que sepas que siempre que pienso en ti, solo me sale sonreír.No te guardo rencor por nada. Que te he querido querer con todas las ganas del mundo, que he visto en ti cosas que no sabía ni que existían, que echaré mucho de menos contarte los lunares por la mañana y seguir su recorrido con mis dedos, que nunca pararé de quererte más, en todos los sentidos. Que para mi no somos solo un sueño, para mí somos posibles.

Y por último, quiero decirte que apesar de que seguiré con mi vida y no sé qué va a ser de mí en un mes (ni mañana), siempre habrá un rinconcito dentro de mí que seguirá esperándote y tendrá la esperanza de verte y besarte aunque sea una vez más.

Para mí esta historia no ha hecho más que empezar.

Que seas feliz,
hasta que volvamos a encontrarnos.

1 comentario:

  1. hi dear,
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    xoxo

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